Buenas noticias para el Xeneize antes de pisar Brasil. Cuando Boca salte al colmado Estadio Mineirao este martes en una prueba de fuego para ratificar su gran presente, dentro del hostil contexto que suele darse en el país vecino, habrá un alivio mayúsculo: bajo los tres palos no estará Cássio Ramos, el arquero de 38 años que se convirtió en una verdadera pesadilla para el club de La Ribera.
El experimentado golero brasileño sufrió una grave lesión multiligamentaria en su rodilla izquierda a principio de año y no jugará en toda la Copa Libertadores 2026. Una baja sensible para Cruzeiro, pero un respiro enorme para los dirigidos por Claudio Úbeda.
La lesión que lo marginó: rodilla izquierda destrozada
Cássio no estará en el Mineirao ni tampoco en lo que resta del certamen continental. El 10 de marzo, en un partido ante Flamengo, el arquero sufrió una lesión multiligamentaria en su rodilla izquierda que requirió intervención quirúrgica. Desde entonces, su recuperación ha sido lenta y los plazos son largos.
Para Boca, la noticia es un golpe de suerte en un escenario que históricamente le fue adverso. Porque Cássio no es un arquero cualquiera: es un verdugo serial del Xeneize.
El historial escalofriante: 10 partidos, solo 2 derrotas
Los números no mienten. Cássio enfrentó a Boca en 10 oportunidades a lo largo de su carrera, con un saldo que asusta a cualquier hincha azul y oro:
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4 victorias para el equipo de Cássio
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4 empates
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Apenas 2 derrotas
Pero lo más doloroso para el recuerdo boquense son las tres eliminaciones directas en las que el arquero fue figura. La más recordada: la final de la Copa Libertadores 2012 con Corinthians, donde Cássio atajó todo y se llevó el título. También brilló en los penales de la Libertadores 2022, nuevamente con Corinthians, dejando a Boca en el camino.
Un «cuco» que no estará en el Mineirao
Su presencia en el grupo encendía alarmas en el entorno boquense por su antecedente directo favorable. Cássio supo ser determinante en más de una eliminación y su sola presencia generaba ruido en la preparación del equipo argentino.
Pero este martes, ni en todo el certamen, podrá saltar a la cancha. Boca evitará cruzarse con uno de los grandes verdugos de su historia reciente en torneos continentales.
Cruzeiro sin su muralla, Boca con una ventaja intangible
Más allá de esta baja sensible para el conjunto brasileño, en el Xeneize saben que el desafío sigue siendo de alto calibre. El Mineirao es un estadio caliente, Cruzeiro tiene un buen plantel y la Copa Libertadores no perdona.
Pero, al menos en este punto, el destino le quitó del camino a un rival que supo transformarse en una verdadera piedra bajo los tres palos. Y en partidos tan parejos, esa ausencia puede marcar la diferencia.
