Alumno de Madryn portaba un cuchillo además del arma de aire comprimido.
El episodio de inseguridad que conmocionó a la comunidad educativa de la Escuela 790 en Puerto Madryn sumó detalles alarmantes este miércoles. El comisario mayor Diego Williams, jefe de la Unidad Regional, confirmó que el estudiante de 16 años, quien fue demorado tras un operativo policial, no solo llevaba una réplica de arma de fuego en su mochila, sino que también ocultaba un arma blanca entre sus pertenencias al momento de ser identificado por los efectivos.
El origen de la alerta: un mensaje de WhatsApp
La tensión en el establecimiento comenzó el pasado lunes, cuando las autoridades escolares solicitaron la presencia de la Policía tras recibir una advertencia interna. Según relató el jefe policial, la información surgió después de que una alumna escuchara comentarios de sus compañeros sobre la supuesta existencia de un arma. Ante esto, la madre de la estudiante envió un mensaje de WhatsApp a los directivos para alertar sobre la situación.

De inmediato, la escuela activó los protocolos de seguridad. «Las autoridades escolares activaron los protocolos internos y revisaron aulas y mochilas de estudiantes», explicó Williams. Pese a que el personal policial colaboró en el procedimiento dentro del edificio, en esa primera instancia no se logró hallar ningún elemento peligroso dentro del establecimiento.
El operativo del GRIM y el hallazgo de las armas
La investigación dio un vuelco horas más tarde, cerca de las 19:00, cuando el Centro de Monitoreo Urbano divisó a un joven con actitudes sospechosas en las inmediaciones del colegio. Con las descripciones aportadas, el Grupo de Intervención Motorizada (GRIM) inició un operativo de búsqueda que culminó con la demora del adolescente.
Al identificarlo, los efectivos constataron que la situación era más compleja de lo previsto. «Constataron que entre sus prendas tenía un arma blanca, tratándose de un cuchillo», detalló Williams. Además, al revisar la mochila que portaba el menor, se encontró una pistola que, aunque a simple vista parecía real, resultó ser «un arma de aire comprimido».
Consecuencias legales y entrega a los progenitores
Tras el hallazgo, el joven fue trasladado a una dependencia policial donde se notificó a los organismos judiciales y de protección de menores. El comisario Williams aclaró que, estrictamente, el hecho no constituye un delito penal ya que el adolescente no llegó a utilizar los elementos para amenazar o agredir a terceros.
«El hecho no constituye un delito penal, aunque sí una contravención», puntualizó el jefe de la Unidad Regional. No obstante, el funcionario remarcó que la situación generó una legítima preocupación en la fuerza y en los padres, debido a la peligrosidad potencial de portar simultáneamente un arma blanca y un aire comprimido en el ámbito escolar. Tras realizarse las actuaciones correspondientes, el menor fue entregado a su madre.




