El economista Martín Redrado aseguró que «Argentina está en una encrucijada» al plantear que el país debe elegir entre sostener el equilibrio presupuestario o avanzar hacia un modelo de integración productiva.
Durante una entrevista radial, remarcó que el desafío no es abandonar el orden fiscal, sino complementarlo con políticas que impulsen la producción y el empleo. Y lanzó una advertencia: «La construcción, el comercio y la industria han perdido 300 mil puestos de trabajo y siguen perdiéndolos».
300 mil empleos perdidos: el impacto en sectores clave
Martín Redrado advirtió sobre el impacto de la situación económica en sectores clave: «La construcción, el comercio y la industria han perdido 300 mil puestos de trabajo y siguen perdiéndolos». Para el economista, estos datos reflejan que la macroeconomía ordenada no alcanza por sí sola si no se traduce en mejoras concretas en la actividad y el mercado laboral.
Equilibrio fiscal sin marcha atrás, pero con una deuda pendiente
El ex presidente del Banco Central planteó que el equilibrio fiscal «no tiene marcha atrás» de cara a 2027, pero insistió en la necesidad de ampliar la matriz productiva. «Tenemos que avanzar hacia una economía más integrada, no pensar solamente que el agro, la minería y el sector energético son los tres fantásticos a los que les va bien», sostuvo. Argentina volvió a generar interés en el exterior, aunque aclaró que eso aún no se traduce en inversiones concretas.
El Gobierno camina en un desierto: la ventaja política y las debilidades institucionales
Redrado consideró que el Gobierno cuenta con una ventaja política ante la falta de una oposición consolidada. «El Gobierno camina en un desierto y corre con esa ventaja», afirmó. Sin embargo, alertó sobre debilidades institucionales: «No tenemos un Banco Central con autoridades que tengan un mandato validado por el Congreso, lo que no genera certidumbre». Una crítica directa a la falta de institucionalidad.
Martín Redrado fue contundente: Argentina está en una encrucijada entre el equilibrio fiscal y el desarrollo productivo. La macroeconomía ordenada no alcanza si no se traduce en empleo: 300 mil puestos de trabajo perdidos en construcción, comercio e industria. El equilibrio fiscal no tiene marcha atrás, pero falta integración productiva. Y el Gobierno, aunque camina en un desierto sin oposición, arrastra debilidades institucionales que generan incertidumbre.




