Una intervención ambiental en un predio de Villa Ayelén, en Esquel, expuso una situación alarmante: residuos domiciliarios, chatarra, escombros y elementos contaminantes como latas con hidrocarburos acumulados durante años en una antigua cantera.
La cercanía del basural con el arroyo Arroyo Seco encendió las alarmas, ya que cualquier incremento en el caudal podría arrastrar los contaminantes hacia el curso de agua y expandir el impacto ambiental. Autoridades municipales y provinciales ingresaron al predio con autorización de la propietaria para constatar el estado del lugar y ahora buscan determinar responsabilidades en un caso que involucra a “empresas importantes”, según advirtieron los técnicos.
Un basural que se gestó durante años: “Esto viene de hace tiempo, no es reciente”
El responsable del procedimiento de la Dirección Técnica Ambiental municipal, Carlos Melendi, describió lo encontrado en el lugar. “Visualizamos el arrojo de residuos domiciliarios, chatarra, escombros y elementos contaminantes como latas con hidrocarburos”, detalló. La diversidad de materiales refuerza la hipótesis de múltiples actores involucrados en la generación del basural.
En el análisis preliminar, los técnicos identificaron que la disposición de residuos no responde a un evento puntual, sino a una práctica sostenida en el tiempo. “Se observa muchísima cantidad, esto viene de hace tiempo, no es reciente”, señaló Melendi, al referirse a la antigüedad del material acumulado. Esta característica complica las tareas de remediación y obliga a un abordaje más amplio.
El riesgo sobre el arroyo: contaminantes que podrían arrastrarse con el agua
La preocupación se profundiza al considerar la cercanía del predio con un curso de agua que, en condiciones normales, mantiene un caudal variable. La acumulación de desechos en esa zona plantea un escenario de posible arrastre de contaminantes si se incrementa el flujo del arroyo. Esta situación podría ampliar el impacto más allá del perímetro inmediato del basural, afectando el ecosistema local y generando un problema sanitario de mayores dimensiones.
El escenario que deja el procedimiento plantea un límite operativo concreto: la necesidad de intervenir antes de que las condiciones ambientales agraven el problema. La evolución del arroyo y el estado de los residuos configuran un riesgo latente que todavía no se materializó por completo, pero que exige una respuesta inmediata.
Empresas involucradas: “La responsabilidad es compartida”
En el relevamiento inicial se detectaron indicios de participación de distintos sectores, incluidos actores vinculados a la actividad empresarial. “Detectamos residuos de empresas importantes, que también deben responder por la disposición final. La responsabilidad es compartida”, afirmó Melendi, marcando una línea de investigación que involucra a múltiples partes.
Esta afirmación introduce un componente de corresponsabilidad que complejiza el proceso. No se trata solo de un basural generado por vecinos, sino que habría empresas que también habrían utilizado el predio para disponer sus residuos sin los controles adecuados.
Una intervención conjunta para clasificar los residuos y determinar sanciones
El ingreso al terreno se concretó con autorización de la propietaria, en un operativo conjunto que incluyó a la Dirección Técnica Ambiental municipal y a la Secretaría de Ambiente del Chubut, bajo la coordinación de Florencia Cimato. La inspección permitió observar distintas capas de residuos que se fueron acumulando con el paso del tiempo, evidenciando una falta de control sostenido en la disposición final de los desechos.
Las autoridades adelantaron que se realizará un estudio detallado para clasificar los residuos y determinar su nivel de peligrosidad. Este relevamiento permitirá establecer prioridades en las tareas de saneamiento y definir posibles sanciones. La magnitud del material acumulado anticipa un proceso de intervención que no será inmediato.
El procedimiento surgió de controles municipales, no de denuncias
Un dato que no pasó desapercibido: el procedimiento no surgió a partir de denuncias formales, sino de controles realizados por el propio municipio. Esto abre interrogantes sobre la visibilidad previa del problema. La detección mediante inspecciones propias indica que la situación pudo haberse desarrollado sin intervención externa durante un período prolongado, lo que también condiciona la identificación de responsables directos.
La resolución del caso dependerá ahora de la rapidez con la que se avance en la identificación de responsables y en la remediación del sitio. Mientras tanto, el arroyo Arroyo Seco y el entorno de Villa Ayelén siguen expuestos al riesgo de que los contaminantes se dispersen.




