Tren Trasandino y Vaca Muerta: el plan para revolucionar la economía.
El ambicioso proyecto para reactivar la conexión ferroviaria entre Argentina y Chile ha vuelto a posicionarse en la agenda estratégica del Cono Sur. Se trata de una obra de infraestructura de gran escala que busca unir el Atlántico con el Pacífico, permitiendo una salida directa de la producción nacional hacia los mercados asiáticos.
Con una inversión calculada en 4.000 millones de dólares, el Tren Trasandino no solo pretende ser una alternativa logística frente a los elevados costos del transporte automotor y aéreo, sino también el motor que termine de potenciar el desarrollo exportador de la región cuyana y el yacimiento petrolífero Vaca Muerta.
Un corredor bioceánico clave para el litio y la energía
El Gobierno Nacional ha iniciado una serie de rondas de diálogo con las provincias de la región de Cuyo para dar forma a este corredor bioceánico. El trazado previsto recuperaría tramos de las antiguas líneas San Martín y Sarmiento, conectando San Juan con el sur de Mendoza, para luego realizar el cruce cordillerano por el paso Planchón Vergara, en Malargüe.
Según Canal26, este paso fronterizo fue seleccionado por sus condiciones climáticas estables, lo que garantizaría la operatividad del transporte de carga incluso durante los meses más crudos del invierno andino, evitando los bloqueos recurrentes que sufren otros pasos internacionales.
Conexión estratégica con Vaca Muerta y el Maule
Uno de los puntos más innovadores del plan actual es la integración de un ramal que conecte General Alvear con Vaca Muerta. Esta vía está diseñada específicamente para el transporte de insumos críticos para la industria energética, como la arena destinada a la fractura hidráulica, además de facilitar la salida de gas, petróleo y minerales.
Asimismo, se contempla el traslado de litio, un recurso cuya demanda global sigue en ascenso. Del lado chileno, la traza ferroviaria desembocaría en la región del Maule, vinculándose directamente con puertos estratégicos como San Antonio, consolidando una vía de exportación de alto volumen y bajo costo relativo.
Desafíos modernos para una hazaña histórica
Aunque el Ferrocarril Trasandino funcionó originalmente entre 1910 y 1984 uniendo Mendoza con Los Andes, su renacimiento en 2026 implica retos tecnológicos y de ingeniería de vanguardia. La reapertura exige reconstruir kilómetros de vías abandonadas y adaptarlas a los estándares internacionales de seguridad y soporte para carga pesada.
Para alcanzar los $4.000 millones necesarios para la obra, el financiamiento deberá estructurarse mediante esquemas de participación público-privada, integrando a los sectores productivos que se verán beneficiados por esta transformación logística que promete cambiar para siempre la economía del Cono Sur.




