La adolescente de 14 años fue hallada brutalmente asesinada tras una semana de búsqueda. Hay tres detenidos, sospechas de desmembramiento, abusos y un trasfondo que salpica a la noche cordobesa
Este martes se cumple un mes del presunto femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años cuyo cuerpo fue hallado sin vida en un descampado del barrio Ampliación Ferreyra tras una intensa búsqueda que incluyó la activación del Alerta Sofía. La investigación, encabezada por el fiscal Raúl Garzón, mantiene a tres personas detenidas bajo graves imputaciones mientras se intenta reconstruir las horas finales de la víctima.
La reconstrucción judicial determinó que Agostina fue vista por última vez el sábado 23 de mayo. Bajo el pretexto de realizarle una «sorpresa» a su madre, la menor se tomó un remís hacia el barrio Cofico, precisamente a la vivienda de Claudio Barrelier (33), ex pareja de su progenitora. El testimonio del remisero que la trasladó resultó clave: relató que la joven viajaba contenta, pero detalló una actitud sospechosa de Barrelier al momento de pagar el viaje, ya que el hombre intentaba ocultar su rostro bajo una capucha y no contaba con el dinero suficiente, debiendo entregar un dólar para completar la tarifa de $11.300. De acuerdo a la autopsia, el fallecimiento se produjo por estrangulamiento entre la 1 y las 3 de la madrugada del domingo 24 de mayo, dentro del domicilio del imputado.
Coartadas endebles, encubrimiento y un bar clausurado
Claudio Barrelier, principal sospechoso, intentó desviar la investigación enviando audios contradictorios a la familia de la víctima y cambiando su versión ante la Justicia en dos oportunidades. Actualmente, se encuentra imputado por el delito de homicidio triplemente calificado por alevosía, ensañamiento y violencia de género (femicidio). Los informes preliminares revelaron indicios de abuso sexual y un severo compromiso en la región pélvica compatible con un proceso de desmembramiento del cadáver.
La causa suma otros dos detenidos acusados de encubrimiento agravado: Osvaldo Fassetta (47), quien alquilaba una habitación en la casa de Barrelier y declaró ser inocente, y Soledad Andreani. Esta última es la propietaria del Ford Ka negro en el que se sospecha que trasladaron el cuerpo de la adolescente hacia el descampado. Además, Andreani regenteaba el bar «Wachitas», un establecimiento que fue clausurado tras el hallazgo debido a fuertes sospechas sobre explotación sexual de menores y presuntos vínculos con el poder político y policial.
El levantamiento del secreto de sumario abre una nueva etapa en la investigación. Mientras tanto, la familia de Agostina, respaldada por diversas movilizaciones sociales en la capital provincial, exige una condena ejemplar para los tres responsables.
