La Federación Empresaria del Chubut advierte: el RIGI no está generando el impacto esperado en las economías locales.
A un año de la implementación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), la Federación Empresaria del Chubut (FECh) expresó su preocupación por el escaso impacto que los grandes proyectos están teniendo sobre el desarrollo regional. Si bien la entidad reafirmó su postura a favor de la llegada de capitales para reactivar la economía, planteó una revisión urgente de los mecanismos actuales para garantizar un «derrame» real en las provincias.
El «modelo prefabricado» y la falta de derrame local
La principal crítica de la FECh radica en que muchos de los proyectos encuadrados en el RIGI llegan con esquemas operativos cerrados, que incluyen desde la infraestructura hasta el personal, reduciendo drásticamente las oportunidades para las empresas y trabajadores locales.
«Hoy da la sensación de que el modelo RIGI implementado en la Argentina viene prefabricado, premoldeado, al punto de montar toda una ciudad desde China, como ha ocurrido en otras provincias, sin generar el esperado derrame local» — señalaron desde la entidad.
Esta dinámica, según la federación, contradice las expectativas de contratación de mano de obra local y el fortalecimiento de las Pymes regionales, convirtiendo a las inversiones en estructuras aisladas dentro del territorio.
El caso Sierra Grande como ejemplo
La FECh citó como caso testigo el desarrollo de Sierra Grande y Punta Colorada (Río Negro), vinculados al abastecimiento de Vaca Muerta. Según la entidad, la adjudicación de gran parte de la ejecución a empresas extranjeras —como el caso de Técnicas Reunidas— limitó significativamente la participación de proveedores argentinos, minimizando el impacto económico positivo en la región.
La propuesta: un RIGI con arraigo territorial
Desde la organización aclararon que el debate no busca obstaculizar las inversiones, sino reorientar el modelo para asegurar un crecimiento genuino. La federación propone avanzar hacia mecanismos que exijan:
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Contratación de mano de obra local: Incentivos claros para que el empleo sea captado por trabajadores de la provincia donde se asienta el proyecto.
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Fortalecimiento de cadenas de valor: Mayor participación obligatoria de Pymes nacionales en la provisión de servicios e insumos.
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Arraigo y desarrollo: Que los proyectos estratégicos no funcionen como enclaves aislados, sino como motores de crecimiento para las comunidades anfitrionas.
La FECh concluyó que Argentina necesita inversiones, pero que estas deben traducirse en beneficios concretos y duraderos para las economías regionales.
