Una verdadera epopeya productiva se consolidó en las últimas horas en las costas de la provincia de Chubut, transformando un escenario de inminente quiebra y despidos masivos en un rotundo éxito de reactivación industrial.
Lo que para las grandes corporaciones multinacionales constituía un desecho inviable y carente de valor comercial, la tenacidad de los trabajadores locales y una estratégica alianza regional lo transformaron en un motor activo de generación de riqueza, devolviendo la dignidad operativa a una zona clave para el futuro energético de la Patagonia.
La milagrosa resurrección quedó demostrada de forma contundente durante una comitiva oficial de inspección en el histórico yacimiento costero de Restinga Alí. El Secretario General del Sindicato del Petróleo y Gas Privado del Chubut, Jorge «Loma» Ávila, puso en valor la reversión de Restinga Alí tras el abandono de YPF y destacó la suba de la producción.
La drástica intervención salvó a la concesión de un cierre definitivo luego de que la petrolera de bandera estatal decidiera rescindir sus operaciones por considerarla un área obsoleta y poco rentable.
El plan de emergencia que humilló el desprecio corporativo de YPF
Acompañado por las máximas autoridades energéticas y empresariales de la región —entre ellos el Presidente de Petrominera Chubut S.E., Héctor Millar, junto a su respectivo directorio; el Ministro de Hidrocarburos provincial, Federico Ponce; y el Director Ejecutivo de la firma COPESA, Leonardo Pichintiniz— el líder sindical supervisó las intensas tareas técnicas que cambiaron el destino fatal de la cuenca. La salvación del yacimiento se estructuró mediante un contrato de operación transitoria de emergencia celebrado entre la estatal Petrominera y la empresa COPESA, uniendo esfuerzos públicos y privados para blindar de forma absoluta cada uno de los puestos de trabajo de la mano de obra local.
Durante el encendido encuentro, Ávila no ocultó su orgullo y disparó munición gruesa contra la antigua gestión: «Cuando YPF decidió irse y dejar el área porque decía que ya no era económica, nosotros nos plantamos para cuidar a la gente. Nos pusimos a trabajar en una operación de emergencia para mantener el yacimiento vivo y asegurar que ningún trabajador se quedara en la calle». El ambicioso plan de contingencia requirió una agresiva inversión en infraestructura que la anterior operadora estatal venía postergando deliberadamente desde hacía años, incluyendo tareas de limpieza profunda en los pozos principales y el recambio total del calentador de la planta de procesamiento de crudo.
Pistoneo extremo: La ingeniería criolla que disparó la producción de crudo
Los frutos de esta cruzada obrera quedaron plasmados en números contundentes que sepultaron los argumentos de inviabilidad técnica. A través de la intensiva intervención de pozos maduros por medio de Equipos de Pulling y Workover, complementados con avanzadas obras de Facilities, se ejecutaron maniobras críticas con Equipos de Swabbing (un sistema de extracción por pistoneo). Esta sofisticada técnica criolla permitió reactivar estructuras que llevaban años completamente paradas en el fondo de la tierra, rescatando hasta la última gota de petróleo remanente.
«Los resultados están a la vista en el campo. Gracias a esa inversión de los chubutenses, pasamos de producir unos 34 metros cúbicos diarios a finales del año pasado a rozar los 51 metros cúbicos en la actualidad», detalló con precisión el conductor del gremio convencional. Con el incremento del volumen de extracción consolidado, el objetivo inmediato de Petrominera es avanzar hacia un pliego de licitación internacional a largo plazo. Según Ávila, el nuevo contrato de concesión deberá contemplar con lucidez que se trata de un yacimiento costero, maduro y complejo de operar que exige mayores costos de control, pero que con los incentivos correctos se convertirá en un imán de nuevas e históricas inversiones productivas para toda la comunidad de Comodoro Rivadavia.
