La entidad monetaria mantiene su racha positiva en el Mercado Único y Libre de Cambios, aunque los volúmenes diarios reflejan una moderación en la capacidad de absorción de los excedentes de exportación.
El Banco Central compró este miércoles US$ 34 millones y las reservas alcanzaron los US$ 47.508 millones. Igual, fue el monto más bajo desde inicios de abril pasado.
La participación oficial representó una porción menor del flujo total de la rueda financiera, en una jornada que registró un nivel de actividad global intermedio. La autoridad monetaria adquirió el equivalente al 6% del volumen operado en el mercado oficial, que alcanzó los US$ 607 millones.
A pesar de la desaceleración estacional, el balance mensual y el recorrido anual consolidan la estrategia de acumulación fijada por el equipo económico. Con este resultado, el saldo comprador de junio subió a u$s 986 millones, mientras que las compras netas acumuladas en lo que va de 2026 llegaron a u$s10.655 millones.
La moderación en el ritmo de intervención responde a los nuevos flujos comerciales de la temporada invernal. El dato confirma que el BCRA sigue del lado comprador, aunque con una presencia más acotada en el mercado de cambios y con una dinámica menos intensa que la observada en abril y mayo.
El impacto contable y la cotización de los activos
Pese al resultado positivo de las operaciones de compraventa de divisas, las tenencias globales sufrieron un recorte debido a factores exógenos y a la volatilidad de las plazas internacionales. Las reservas brutas, en tanto, cayeron US$ 147 millones y finalizaron en US$ 47.508 millones.
La caída contable se explica por los movimientos bajistas en las pizarras de las materias primas financieras que integran el respaldo del organismo. La baja respondió principalmente al efecto valuación del oro, que retrocedió 2,30% en la rueda y habría restado cerca de US$ 200 millones al stock contable de activos del Central.
Las oscilaciones del metal precioso neutralizaron el esfuerzo de captación de dólares en la plaza mayorista interna. Ese movimiento más que compensó las compras oficiales del día y volvió a mostrar que la evolución de las reservas brutas no depende únicamente del saldo comprador en el mercado oficial.
Finalmente, el tablero internacional de divisas sumó presiones adicionales por el comportamiento de las principales monedas globales frente a la divisa estadounidense. También jugaron en contra algunas monedas de la canasta del DEG. El cierre de las cotizaciones reflejó una tendencia dispar en las principales plazas: el euro retrocedió 1,02% frente al dólar y la libra cayó 1,14%, mientras que el yuan avanzó apenas 0,03% y el yen subió 0,19%.
