El mercado laboral de Comodoro Rivadavia encendió las alarmas tras la difusión del último informe oficial del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
Durante el segundo trimestre de 2026, el aglomerado Comodoro Rivadavia-Rada Tilly alcanzó una tasa de desocupación del 9,2%, posicionándose como el índice más alto de la Patagonia y superando de manera holgada la media nacional del 7,9%.
Los datos oficiales confirman una marcada disparidad dentro de la propia región patagónica, que promedió un 6,3% de desempleo en su conjunto. Mientras en la provincia de Chubut el conglomerado Rawson-Trelew marcó un 7,7%, en el extremo opuesto del país se ubicó Viedma-Carmen de Patagones, que reportó un 0,7%, registrando el indicador más bajo de toda la Argentina.
Cifras del impacto laboral a nivel nacional y regional
El informe del Indec detalló que la desocupación en el país escaló al 7,9% en el segundo trimestre de 2026, lo que representa a 1,73 millones de personas sin empleo. Este número equivale a una suba de 0,3 puntos porcentuales en comparación con el mismo período del año anterior.
A nivel de coyuntura general, el relevamiento técnico precisó que desde el último trimestre de 2023 se acumularon 520.600 nuevos desocupados. En la misma línea, el empleo registrado sufrió una contracción del 4,7%, lo que significó la pérdida neta de 631.300 puestos de trabajo formales. Como contrapartida, la ocupación no registrada creció un 10,2%, empujando la informalidad laboral al 45% en el segundo trimestre.
La brecha por densidad poblacional y el mapa del desempleo
En la radiografía del mapa nacional, el aglomerado del Gran Rosario encabezó las estadísticas con la tasa de desocupación más elevada del país (11,5%), seguido por el Gran Córdoba (10,5%) y Mar del Plata (9,9%). Comodoro Rivadavia se sumó a las zonas urbanas más afectadas por el deterioro del trabajo.
Finalmente, el documento oficial del organismo estadístico remarcó la diferencia según el volumen demográfico: los aglomerados con 500.000 habitantes o más presentaron una tasa de desocupación promedio del 8,3%, reflejando mayores dificultades de inserción laboral en las zonas de alta densidad poblacional frente a los centros urbanos de menor escala, que promediaron un 6%.
