El equilibrio de poder dentro de la alianza atlántica entra en una etapa de profunda reestructuración tras los cuestionamientos de la administración norteamericana hacia sus socios continentales.
Pete Hegseth indicó que la medida también tiene como objetivo garantizar que “el acceso, las bases y el sobrevuelo de Estados Unidos estén claramente definidos y asegurados”.
El anuncio formal de esta auditoría estratégica se concretó en el corazón administrativo del bloque, abriendo una ventana de transición en las operaciones de defensa comunes. El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, anunció este jueves en la OTAN una reevaluación de la presencia militar estadounidense en Europa, un proceso que durará al menos seis meses.
La postura de Washington busca forzar un traspaso real de las responsabilidades de financiamiento y logística militar hacia las capitales del Viejo Continente. “Será una evaluación real. Estará diseñada para garantizar que la OTAN avance con rapidez e irreversiblemente hacia un liderazgo europeo, asumiendo la responsabilidad principal en la defensa de Europa”, declaró Hegseth en una reunión de ministros de Defensa de la OTAN en Bruselas, reportaron el sitio RFI y The Guardian, y supo la Agencia Noticias Argentinas.
El malestar del Pentágono proviene de las recientes limitaciones operativas sufridas durante operaciones globales en zonas de conflicto activo. El jefe del Pentágono indicó que la medida también tiene como objetivo garantizar que “el acceso, las bases y el sobrevuelo de Estados Unidos estén claramente definidos y asegurados”, después de que algunos países europeos impusieran restricciones a las fuerzas estadounidenses durante la guerra en Oriente Medio.
La negativa de los aliados de la OTAN a ayudar con Irán es “vergonzosa”
El secretario de Defensa exteriorizó los reproches de la Casa Blanca respecto a la falta de reciprocidad frente a las amenazas compartidas en la periferia europea. “Estados Unidos ha defendido a Europa durante generaciones, y el Presidente (Donald Trump) simplemente dijo que nuestros aviones tendrían que despegar de bases en Europa o nuestros barcos de puertos para atacar objetivos en Oriente Medio, objetivos iraníes que amenazan los intereses europeos incluso más directamente de lo que nos amenazan a nosotros”, dijo.
La crítica apuntó de forma directa a la burocracia y los reparos jurídicos que mostraron ciertos miembros del tratado para autorizar las misiones. “Pero muchos de nuestros aliados se negaron, o intentaron ahogarnos en debates legales intrincados, o nos criticaron públicamente por hacer lo que ellos mismos no están dispuestos o no pueden hacer. Fue vergonzoso”, agregó.
Para la delegación estadounidense, estas trabas diplomáticas supusieron un peligro real para la integridad de sus propios efectivos en el terreno. Consideró que esos aliados “pusieron en riesgo a los hijos e hijas de Estados Unidos, a nuestros hijos e hijas, al negarles el acceso previsible a un sobrevuelo que nunca debería haber estado en duda”.
La OTAN 2.0 fue una era de “distracción” y “desmilitarización”
El cuestionamiento también abarcó la evolución ideológica y doctrinaria que experimentó la organización en las últimas décadas. Hegseth continuó diciendo que la OTAN 2.0 fue “una era de distracción, desindustrialización y desmilitarización”. “Esos fueron años perdidos a los que no vamos a volver”, aseveró.
Desde la óptica de la administración norteamericana, la alianza desvió su atención hacia agendas sociales y ambientales en detrimento del poder de fuego convencional. La OTAN 2.0 se centró cada vez más en la “igualdad de género y el cambio climático” en lugar de en “tanques, aviones de combate y defensas aéreas”. sostuvo.
El diagnóstico de Washington vincula el declive presupuestario con una pérdida de identidad cultural e institucional de los países de la región. “Las fronteras de Europa se abrieron de par en par, los estados de bienestar se expandieron, los presupuestos de defensa se desplomaron, junto con la fe de Europa en sí misma y en su civilización. La OTAN perdió el rumbo”, dijo.
Perspectivas de la alianza
Estados Unidos busca asegurarse de que los aliados cumplan el compromiso adquirido el año pasado de aumentar considerablemente su gasto en defensa antes de la cumbre de la OTAN prevista el mes que viene en Turquía.
Hegseth advirtió que, a partir de ahora, el pago de las cuotas estadounidenses para cubrir los costos de funcionamiento de la OTAN, que en 2026 ascenderán a unos 790 millones de dólares, estará “condicionado” a que los aliados alcancen los objetivos de gasto.
“Allí donde otros aliados no gasten con urgencia, nuestras contribuciones disminuirán”, subrayó.
Con miras al futuro, el jefe del Pentágono afirmó que una “OTAN 3.0” devolverá a la organización “sus raíces como alianza militar” y garantizará que cuente “con la fortaleza europea necesaria” para disuadir “cualquier agresión y, si fuera necesario, dar cumplimiento el Artículo 5” de defensa mutua.
