El Departamento del Tesoro autorizó de forma temporal las exportaciones iraníes. La medida impactó de inmediato en el valor internacional del crudo
En un movimiento estratégico clave para el mercado energético global, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos dispuso autorizar temporalmente a Irán a comercializar petróleo crudo y sus derivados. La sorpresiva normativa, que se mantendrá vigente hasta el 21 de agosto de 2026, funcionará como una ventana de tregua comercial para desarmar la escalada del conflicto en Medio Oriente.
La reacción de los mercados internacionales frente al anuncio fue inmediata: el precio del barril de Brent interrumpió su escalada y experimentó un retroceso veloz, pasando de los u$s80 en los que cotizaba en las primeras horas del día a asentarse en u$s77,6. Este alivio tarifario responde a la inminente reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, una vía marítima vital por la que transita gran parte del crudo mundial y que permanecía bloqueada por las hostilidades.
Una hoja de ruta en Suiza hacia el desarme y la paz
La flexibilización de los bloqueos económicos forma parte de una exigente hoja de ruta acordada entre ambas potencias en el complejo de Bürgenstock, Suiza. Las tratativas, que cuentan con la mediación diplomática de Catar y Pakistán, comenzaron luego de que el presidente estadounidense Donald Trump y su par iraní Masoud Pezeshkian firmaran digitalmente el «Memorando de Entendimiento de Islamabad» para detener la guerra iniciada el pasado 28 de febrero. El documento establece un período de 60 días para negociar un tratado definitivo de paz.
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, destacó que existen «grandes avances» en las mesas de diálogo y confirmó que Irán aceptó formalmente el regreso de los inspectores del Organismo Internacional de la Energía Atómica, un paso crucial hacia la desnuclearización. En contrapartida, el canciller iraní Abbas Araghchi ratificó que el pacto ya posibilitó el desbloqueo de activos financieros congelados y la reactivación de exportaciones petroquímicas. No obstante, las partes aún discuten la creación de un polémico fondo de reconstrucción de u$s300.000 millones para Irán que sería patrocinado por Washington y sus aliados.
Diplomacia bajo la sombra de nuevas amenazas
A pesar de los progresos alcanzados por los diplomáticos en Europa, el equilibrio del acuerdo es sumamente frágil. Fiel a su estilo de negociación agresiva, Donald Trump volvió a sacudir el tablero al advertir públicamente en sus redes sociales que podría ordenar un ataque “muy duro” contra territorio iraní si Teherán no frena de inmediato la influencia de sus milicias aliadas en el Líbano y otras áreas calientes de la región.
«Si no lo hacen, volveremos a golpear a Irán con mucha fuerza, igual que la semana pasada, ¡pero aún más!», lanzó el mandatario norteamericano. De este modo, las conversaciones de paz avanzan contrarreloj bajo una tensa calma, donde el alivio petrolero opera como el principal incentivo económico para evitar que la región vuelva a estallar.
