La muerte de Carlos «Indio» Solari a los 77 años generó una profunda conmoción en el mundo de la música y también entre los amantes del fútbol.
Más allá de su enorme legado como referente del rock nacional, el histórico líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota mantenía una relación especial con la pelota y, especialmente, con Boca Juniors. El Indio nunca ocultó su pasión por el Xeneize.
Hincha declarado del club de la Ribera, siguió durante años la actualidad del equipo y encontró en Juan Román Riquelme a uno de los futbolistas que más admiró. Su fascinación por el talento del actual presidente de Boca trascendió lo deportivo y llegó a inspirarle reflexiones y escritos sobre su manera de entender el juego. «Veía en Román a un artista dentro del campo de juego», recordaron quienes lo conocieron.
El Indio y la pelota: amateur, con amigos y sin límites
En distintas entrevistas y publicaciones, Solari recordó que durante gran parte de su vida jugó al fútbol de manera amateur. Si bien reconocía sus limitaciones técnicas, disfrutaba de compartir la cancha con amigos y consideraba al deporte una de sus grandes pasiones fuera de la música. Para él, el fútbol era un espacio de libertad y creatividad, no muy distinto al escenario.
La identificación con Riquelme surgió por la capacidad del ídolo boquense para interpretar el juego con creatividad y personalidad. El Indio veía en Román a un artista dentro del campo de juego, alguien capaz de romper con lo establecido y ofrecer momentos de belleza que trascendían el resultado de un partido. No es casualidad: el Indio siempre defendió la genialidad por encima de la táctica.
La frase que quedó: «Riquelme es un artista»
Quienes compartieron charlas con Solari cuentan que el músico podía pasar horas hablando de fútbol y, en particular, de Juan Román Riquelme. Lo admiraba por su pausa, su mirada, su capacidad para ver lo que nadie más ve. En un mundo donde el fútbol se volvió cada vez más mecánico, Riquelme era para el Indio un anacronismo necesario, un romántico del balón.
«El Indio decía que Román jugaba como él cantaba: a contramano de lo establecido, con un ritmo propio y una belleza que no todos podían entender», recordó una fuente cercana al músico en diálogo con este medio. La admiración era recíproca: Riquelme, en más de una ocasión, declaró su respeto por el rock nacional y por la figura del Indio.
Un legado que trasciende la música y la cancha
Con su partida, quedan sus canciones, sus pensamientos y también esas historias que reflejan su amor por Boca y por uno de los máximos ídolos de la institución. Una faceta menos conocida de un artista que marcó a generaciones enteras y que vivió el fútbol con la misma intensidad con la que vivió el rock.
El Indio Solari ya no está, pero su voz sigue sonando en los estadios (la famosa «Jugadores de élite» sonó en La Bombonera más de una vez) y su legado como hincha de Boca queda inmortalizado. Riquelme, ahora presidente del club, seguramente guardará un minuto de silencio en su honor. El fútbol y el rock, dos pasiones argentinas, se fundieron para siempre en la figura del Indio.
