Un terremoto institucional sacude al Poder Judicial de la provincia en el marco del jury de enjuiciamiento que se sustancia en la capital chubutense.
Las audiencias contra el jefe de la Asesoría de Familia de Esquel, Hugo Sánchez, alcanzaron su punto más álgido tras ventilarse aberrantes detalles sobre su conducta y manejos. Las declaraciones testimoniales no solo confirmaron graves maltratos hacia el personal, sino que sacaron a la luz una gravísima denuncia penal oculta que aceleró su apartamiento preventivo de las funciones públicas.
El proceso de destitución que se desarrolla en la sala de audiencias del Superior Tribunal de Justicia dejó expuesto un entramado de violencia de género y descalabro administrativo. Los máximos responsables del área confirmaron el calvario que padecían los empleados, ratificando ante el tribunal que el Jury en Rawson: el demoledor testimonio del jefe del asesor de Familia terminó de hundir la situación procesal del imputado al destapar acusaciones de índole sexual que continúan bajo estricta investigación judicial.
Denuncia por abuso sexual, suspensión fulminante y el cinismo del acusado
El jefe de la Defensoría Pública de Esquel, Marcos Ponce, aportó un testimonio clave ante la Comisión Acusadora al revelar cómo se enteró de la gravedad del caso en noviembre de 2025. Tras una reunión urgente solicitada por la fiscal Rafaella Riccono, Ponce descubrió que, más allá del conocido conflicto laboral que Sánchez mantenía con la empleada Paula Epifane, existía una denuncia penal vigente por abuso sexual en su contra. “Esta situación me enciende completamente todas las alertas por el rol de asesor de Familia que ejercía Sánchez; inmediatamente lo suspendo preventivamente e informo a la Defensoría General”, relató Ponce, detallando que sobre el acusado pesan dos suspensiones: la del Consejo de la Magistratura y la impuesta por Sebastián Daroca.
Respecto al maltrato hacia Epifane, Ponce declaró que el propio Sánchez reconoció su violencia verbal con una frase cínica: “Me la mandé”, aunque intentó minimizar el hecho asegurando que «no iba a pasar de eso». Al apartar a la denunciante para preservarla, el jefe de la Defensoría comenzó a recibir un aluvión de quejas sobre el desastroso manejo de la oficina. Sánchez monopolizaba el sistema Serconex para repartir audiencias a su antojo, sin patrón ni criterio, sumiendo al área en un «desconcierto absoluto» donde el equipo no existía. El desorden obligó al personal a trabajar de tarde para poner al día expedientes atrasados, asistiendo a audiencias sin conocer las causas ni los nombres de las personas que debían representar, en una estructura que hoy está en total reconstrucción.
«Gran problema de misoginia» y el llanto de una abogada en pleno juicio
La declaración de la abogada Verónica De Barbieri, exauxiliar letrada del acusado, terminó por demoler la estrategia de la defensa comandada por Santiago Carlen. “Tiene un gran problema de misoginia”, sentenció De Barbieri de forma virtual mediante Zoom. La testigo relató que era habitual que Sánchez tratara de “boluda” y “pelotuda” a las trabajadoras del área. Incluso expuso brutales comentarios machistas que el imputado lanzaba contra una jueza de Familia ya retirada: “Fijate lo que ponés en el escrito porque esta gorda de mierda provee con la concha”, rememoró la profesional sobre el ambiente «tóxico e insalubre» que le provocó severos problemas cervicales y picos de estrés.
Entre lágrimas, la abogada rememoró la desorganización continua que la obligaba a presentarse a audiencias a ciegas, recordando un caso desgarrador que definía la adopción de dos niños. “Yo no sabía ni sus nombres ni su edad. Me sentí muy mal en lo personal y profesional porque debía dar un sí o un no para definir la vida de dos personitas”, confesó conmovida. Finalmente, De Barbieri confirmó que la sobrecarga de tareas y el maltrato eran dirigidos exclusivamente hacia las mujeres y que, aunque pensó en denunciarlo formalmente con anterioridad, prefirió callar temporalmente para «no pasar por la picadora de carne» institucional, evidenciando el desamparo de las víctimas.
