En lo que promete ser un giro histórico para el futuro financiero de la República Argentina, los sectores más poderosos de la minería, la energía y el petróleo acaban de sellar un pacto de confianza total con el rumbo económico del Gobierno.
Durante un plenario ardiente e informativo en la Cámara de Diputados, las principales cámaras empresariales del país respaldaron con una contundencia inédita el lanzamiento del nuevo «Super RIGI». Este megaproyecto oficialista busca captar de forma inmediata una lluvia de inversiones de gran escala —superiores a los US$ 1.000 millones por proyecto— para revolucionar la cadena del litio, el hidrógeno verde, la industria automotriz eléctrica y la inteligencia artificial, otorgando un blindaje fiscal imbatible por las próximas tres décadas.
El debate encendió los motores en el Congreso, donde las comisiones de Presupuesto y Hacienda, Industria, y Ciencia y Tecnología apuran el dictamen para emitirlo la próxima semana. El oficialismo, liderado por los diputados Bertie Benegas Lynch y José Luis Garrido, tiene la meta fija de lograr la sanción definitiva el próximo 24 de junio.
Ya se están recibiendo propuestas de bloques dialoguistas para pulir detalles específicos de la norma, especialmente en los puntos críticos donde la letra chica «le aprieta el zapato a las provincias» argentinas.
«Baja los riesgos y acelera proyectos»: El rotundo aval del sector petrolero
El presidente de la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH), Carlos Ormachea, fue uno de los oradores más contundentes a la hora de defender el impacto real de las regulaciones. El ejecutivo recordó que ya en 2023 el sector había advertido la necesidad de contar con precios de mercado, libertad absoluta para exportar y una carga impositiva verdaderamente competitiva para transformar el potencial de Vaca Muerta en una realidad palpable.
“La Ley Bases y su capítulo original de RIGI mejoraron sustancialmente estos puntos, facilitando exportaciones y ajustando aspectos clave como la ágil recuperación del IVA. Esto impulsó de inmediato inversiones y aceleró proyectos que ni siquiera estaban sobre la mesa”, sentenció Ormachea. El empresario remarcó con énfasis que para una industria tan «capital intensiva», estas normas de largo plazo bajan drásticamente los riesgos institucionales y permiten adelantar millonarias inversiones que, de otra manera, jamás habrían llegado al territorio nacional.
Del litio a Silicon Valley: La reconversión hacia industrias «de frontera»
A diferencia de la primera versión, el corazón de este revolucionario «Super RIGI» apunta de manera exclusiva a la industrialización de vanguardia y prohíbe taxativamente su aplicación a los recursos naturales en estado bruto o a obras de infraestructura básica, así como a inversiones que ya estén actualmente en marcha. El objetivo es claro: forzar la creación de valor agregado en suelo argentino. Las empresas que ingresen al régimen fabricarán baterías de litio, autos eléctricos, turbinas eólicas, paneles solares, semiconductores y reactores nucleares.
Por su parte, Roberto Cacciola, presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), realizó una férrea defensa del plan oficial al asegurar que el régimen “cambió por completo la percepción de las multinacionales para invertir en Argentina» y colocó nuevamente al país en el foco de las decisiones globales de inversión. Sin embargo, Cacciola dejó en claro el desafío soberano que se viene: “Tenemos que construir un camino para ser mucho más competitivos y lograr que la mayor cantidad de empleo y proveedores sean estrictamente locales”. En sintonía, Esteban Gramblicka, asesor legal de la Cámara Argentina de la Energía (CADE), catalogó al Super RIGI como el único «puente de competitividad» capaz de destrabar capitales frente al histórico riesgo país de la Argentina.
Los impactantes beneficios secretos del plan de estabilidad por 30 años
El proyecto del Gobierno no escatima en tentaciones impositivas y cambiarias para seducir a los magnates globales. Quienes pongan sobre la mesa un piso mínimo de US$ 1.000 millones gozarán por ley de los siguientes beneficios estructurales:
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Blindaje Total: Estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria absoluta garantizada por 30 años.
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Hachazo a Ganancias: Reducción drástica del Impuesto a las Ganancias al 15%.
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Amortización Feroz: Amortización acelerada de inversiones del 60% en el primer año y 20% en los dos años subsiguientes.
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Beneficios Laborales: Una alícuota única del 10% para las contribuciones patronales.
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Fuga de Dividendos Protegida: Los dividendos tributarán inicialmente un 7%, tasa que se desplomará al 3,5% tras el cuarto año de adhesión al régimen.
Pese al optimismo del Gobierno, la oposición dura liderada por Germán Martínez (Unión por la Patria) reclama frenar la firma del dictamen para convocar a más audiencias informativas. Martínez exigió citar formalmente a las empresas que teóricamente se verían beneficiadas a futuro con el Super RIGI, y no solo a las que ya invierten bajo el régimen actual.
Ante esto, Benegas Lynch se mostró predispuesto a ampliar la lista de expositores de la oposición, aunque el oficialismo confía plenamente en que la vigencia del núcleo filosófico común con los bloques dialoguistas garantizará la aprobación de la ley antes de que termine el mes.
