Una alarmante crisis social y ambiental estalló en el corazón de la costa chubutense, dejando desamparados a los sectores más vulnerables de la comunidad ante la inminente llegada de las temperaturas polares.
Un aclamado proyecto socioproductivo que combinaba de manera exacta el reciclaje ecológico con la asistencia directa a los hogares de bajos recursos fue empujado a una parálisis absoluta. El desolador escenario expone la falta de respuestas edilicias para sostener un esquema solidario clave, condenando a miles de ciudadanos a padecer el frío extremo debido a trabas burocráticas y territoriales que congelaron los motores de la producción.
La dolorosa inactividad de la planta de biocombustible impacta de forma directa en el tejido social madrynense. La Cooperativa Llamas Patagónicas se vio obligada a suspender por completo sus operaciones para este invierno de 2026.
La entidad no podrá fabricar ni entregar sus tradicionales briquetas de papel reciclado debido a la absoluta falta de un espacio físico estable donde desarrollar sus tareas de prensado, una situación que interrumpe una cadena solidaria que convertía los desechos urbanos en fuentes vitales de calor.
Del desecho al calor: El milagro ecológico que unía a escuelas y empresas
La iniciativa de economía circular había logrado consolidar un nivel de adhesión comunitaria sin precedentes en la zona del golfo. Carina Gordillo, integrante fundamental de la cooperativa, recordó con nostalgia el compromiso de los vecinos: “Cuando empezamos con el proyecto fue increíble porque todo Puerto Madryn ya sabía de la iniciativa y se acercaba la misma gente a dejarnos lo que era papel y cartón ya separado”, relató. El furor solidario era tal que muchos particulares se tomaban el trabajo de picar los insumos en sus propios hogares para aliviar la carga laboral de los cooperativistas, entregando directamente bolsas listas para el procesamiento.
Este circuito de reciclaje y asistencia social logró involucrar activamente a múltiples establecimientos educativos y corporaciones privadas de la ciudad, transformando la recolección de carpetas escolares de fin de año y los rezagos de oficina en combustible sólido. Gordillo detalló que recibían cargamentos masivos y permanentes de firmas locales como Patagonia Digital y de varios establecimientos comerciales. «Una briqueta lleva mucho papel, cartón y aserrín; eso ayudaba a reutilizar una enorme cantidad de material que antes se tiraba a la basura. Lamentablemente, ahora todo ese insumo limpio ya no tiene el mismo destino y se desperdicia», advirtió la referente.
El rechazo de los vecinos y la dolorosa verdad frente al Plan Calor oficial
La paralización forzada desnudó una dura puja territorial que impide destrabar el conflicto de infraestructura. Desde la cooperativa aseguran contar con la fuerza laboral y los recursos humanos listos para encender las máquinas, pero chocan de frente con la resistencia vecinal cada vez que se intenta habilitar un terreno en la ciudad. “Cada vez que nos brindan un lugar, los vecinos de la zona juntan firmas para echarnos”, lamentó Gordillo, quien adjudicó esta intransigencia a mitos urbanos sobre la contaminación. “Quizás la gente piensa que este proceso productivo es tóxico, y quiero asegurarles que no lo es; el espacio se mantiene limpio, ordenado y bajo estrictas normas de control sanitario”, aclaró.
La peor parte de este parate logístico recae sobre las familias que dependían exclusivamente de las bolsas de briquetas para calefaccionar sus hogares, quienes ya recibieron la trágica noticia de que este año no contarán con el recurso. Si bien el Estado provincial mantiene activo el Plan Calor —el cual suministra vales para retirar leña o recargar garrafas de gas—, los beneficiarios advierten que el sistema cooperativo era infinitamente más práctico, digno y accesible para la realidad de los barrios. “Las familias nos decían en las reuniones: ‘Prefiero recibir la bolsa de briquetas de la cooperativa e irme a mi casa directamente a estar calentito, antes que tener que recibir un bono oficial y caminar medio Madryn para poder conseguir una bolsa de leña’”, concluyó Gordillo.
