Una verdadera revolución armamentística sacude las estructuras de la defensa nacional tras la firma de un multimillonario contrato internacional que cambiará para siempre el poder de fuego de nuestras tropas.
El emblemático fusil de combate que marcó una era en la historia bélica local empieza a ser retirado de la primera línea operativa, abriendo paso a tecnología táctica de última generación provista por una de las potencias militares más avanzadas del planeta.
El millonario contrato con Israel y el desembarco de los fusiles ARAD de última generación
El esquema de defensa nacional entra en una etapa de transformación sin precedentes. Luego de casi seis décadas de servicio ininterrumpido en los campos de entrenamiento y despliegues estratégicos, el icónico Fusil Automático Liviano (FAL) comenzó a transitar el tramo final de su legendaria trayectoria. El Ministerio de Defensa cerró formalmente un acuerdo de cooperación Estado a Estado con su par de Israel para adquirir un lote inicial de 700 fusiles ARAD 7, desarrollados por la firma de élite Israel Weapon Industries (IWI). La operación inicial asciende a la suma de 1,73 millones de dólares e incluye además 167 dispositivos de fogueo y diversos accesorios tácticos que arribarán al país en las próximas semanas.
El ambicioso convenio, rubricado en las últimas jornadas de junio, no se detiene en este primer envío. Las cláusulas establecen una ventana de ejecución financiera de tres años que le permite a la administración de Javier Milei ampliar el presupuesto de compra hasta un techo total de 12 millones de dólares. Este margen técnico facilitará la futura incorporación tanto del modelo ARAD 7 (calibre 7,62 mm) como del versátil ARAD 5 (calibre 5,56 mm), adaptando el poder de fuego a los requerimientos específicos de la Armada, la Fuerza Aérea y el Ejército Argentino. La megaadquisición está totalmente financiada mediante el Fondo Nacional de la Defensa (FONDEF) y se encuadra en los lineamientos estratégicos del Plan de Capacidades Militares (PLANCAMIL).
De la Guerra de Malvinas a la modernización total de las tres fuerzas
La llegada de este nuevo arsenal representa un verdadero quiebre doctrinario y cultural para los uniformados argentinos. El histórico FAL, diseñado originalmente en Bélgica por la prestigiosa casa FN Herstal, comenzó a equipar a las tropas argentinas en la década de 1960 y se transformó en el símbolo indiscutido de la soberanía nacional al ser el arma principal utilizada por nuestros soldados durante la Guerra de Malvinas en 1982. Sin embargo, las autoridades técnicas aclararon que la sustitución del armamento portátil no será mágica ni inmediata; las primeras 700 unidades importadas se someterán a un exhaustivo proceso gradual de pruebas de desempeño, adaptación doctrinaria y verificaciones en terreno antes de masificar su entrega a todas las unidades del país.
Esta reforma de las armas individuales promete ir mucho más allá del reemplazo de los viejos fusiles de asalto. Informes provistos por analistas del sector de defensa nacional detallan que las comisiones técnicas del Estado Mayor Conjunto —quienes realizaron misiones de evaluación directa en territorio israelí durante 2024— ya planifican una renovación absoluta que alcanzará a todo el armamento portátil de las tres fuerzas. El ambicioso programa plurianual estipula la llegada en etapas de nuevas pistolas reglamentarias, ametralladoras pesadas, lanzagranadas de alta precisión, sistemas ópticos avanzados y municiones de última tecnología, consolidando el proceso en el que Argentina inicia el reemplazo del histórico fusil FAL para modernizar su capacidad de combate.
