El Gobierno extiende la emergencia eléctrica hasta fin de año para acelerar obras clave.
Con el objetivo de garantizar la estabilidad del suministro y evitar cortes masivos durante los próximos meses, el Poder Ejecutivo se dispone a prorrogar el estado de emergencia en el sector eléctrico al menos hasta diciembre de 2026.
Esta medida, que da continuidad a la política de excepción iniciada al comienzo de la gestión de Javier Milei, busca dotar al Gobierno de las herramientas necesarias para supervisar la ejecución de proyectos de infraestructura vitales, mientras se avanza en la normalización definitiva del mercado.
Hacia la normalización del sistema eléctrico
Tras el vencimiento de la última prórroga el pasado 9 de julio, el nuevo decreto —próximo a publicarse— busca consolidar los pasos dados hacia la desregulación del Mercado Eléctrico Mayorista (MEM).
El Ejecutivo ha trabajado en la revisión integral de tarifas, la implementación de subsidios focalizados y la transferencia de activos clave a manos privadas, como el caso de la transportadora Transener y la reconcesión de las represas del Comahue. Estas acciones apuntan a incentivar la competencia y dotar al sector de señales claras de mercado.
Inversiones privadas para robustecer la red
La superación de la emergencia depende directamente de la culminación de obras críticas financiadas por el sector privado. Según informaron fuentes oficiales, la estrategia se articula sobre tres ejes fundamentales:
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Almacenamiento energético: Se proyecta la puesta en marcha de sistemas de almacenamiento en el AMBA por US$650 millones y la instalación de baterías por US$700 millones en siete regiones del país, destinadas a cubrir picos de demanda.
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Refuerzo de transporte: El Gobierno ha definido 16 proyectos prioritarios que requieren una inversión de US$6.600 millones. Entre ellos destacan el proyecto AMBA I —que atiende al 40% del consumo nacional— y el tendido de nuevas líneas de transmisión de 500kV que conectarán Mendoza y Chubut con Buenos Aires.
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Reducción de cuellos de botella: El objetivo final de estos 5.600 kilómetros de tendido eléctrico es resolver las limitaciones estructurales que actualmente impiden el transporte eficiente de energía desde los puntos de generación hacia los centros de mayor consumo.
Con esta hoja de ruta, la administración nacional confía en que los avances en capacidad de transporte y generación permitirán dejar atrás la emergencia hacia el año próximo, robusteciendo el sistema interconectado y mitigando los riesgos de interrupciones en el servicio.
