La aparatosa e inesperada gresca desatada en pleno campo de juego tras la final de la Copa del Mundo sumó un capítulo de altísima tensión.
En medio de los festejos y las cargadas del conjunto rival, una agresión física por parte del cuerpo técnico de la Selección Argentina encendió la mecha, desencadenando una dura medida por parte de los máximos organismos del fútbol global.
Roberto «El Ratón» Ayala, ayudante de campo de Lionel Scaloni, rompió el silencio tras la derrota 1-0 frente a España y admitió su arrepentimiento por el violento episodio con el futbolista Dani Olmo, asegurando que su actitud «fue una reacción a un dicho» y que está dispuesto a pedirle disculpas en persona si se vuelven a cruzar.
La confesión del Ratón Ayala y la versión sobre la agresión a Dani Olmo
En declaraciones vertidas durante una entrevista con el programa Esports Migdia de Valencia Capital Radio, el exfutbolista de 53 años (ganador de dos Ligas, una Copa de la UEFA y una Supercopa de Europa con el Valencia) intentó bajarle la temperatura a la polémica, sosteniendo que el hecho «fue más un empujón que otra cosa y no un puñetazo como quieren decir». Sin embargo, reconoció que por el rol que ocupa no puede permitirse semejante desborde emocional.
Asimismo, la exfigura albiceleste dio detalles del escenario de descontrol que se vivió en el césped tras el pitazo final:
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Separar los cruces: Ayala afirmó que su intención inicial era calmar las aguas y retirar a sus dirigidos de las peleas, entre las que estuvo involucrado el volante Leandro Paredes.
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El cruce con Eric García: Indicó que también dialogó con el jugador español Eric García para aclararle que solo había ingresado a la mitad de la cancha a felicitar y a evitar mayores disturbios.
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Autocrítica institucional: Sostuvo que asumir los hechos es fundamental porque la delegación argentina «no es eso», remarcando que el comportamiento de los entrenadores debe ser ejemplar sin importar las provocaciones recibidas.
Investigación de la FIFA y un expediente disciplinario en marcha
El lamentable saldo de los festejos dejó secuelas profundas que podrían derivar en severas sanciones para el equipo argentino. La FIFA comunicó formalmente la apertura de un expediente e investigación disciplinaria, designando a un instructor especial para analizar al detalle cada uno de los incidentes acaecidos tras la final.
El expediente bajo la lupa no contempla únicamente la reacción del Ratón Ayala hacia Dani Olmo; las cámaras oficiales del estadio captaron además el momento en que el lateral Nahuel Molina le propinó un golpe al mediocampista Rodri en plenas celebraciones ibéricas, un elemento contundente que complica la posición de la Selección en los despachos de Zúrich.
