Al alcanzar una marca simbólica decisiva en el ejercicio del poder, el Poder Ejecutivo nacional atraviesa un balance complejo marcado por transformaciones estructurales profundas y una severa inestabilidad interna.
La gestión libertaria llega a esta instancia entre el impulso desregulador, duros reveses en el Congreso, una constante reconfiguración de su círculo íntimo y causas judiciales de fuerte impacto político.
Transformaciones estructurales, fricción parlamentaria y frentes judiciales
Desde su asunción el 10 de diciembre de 2023, la gestión de Javier Milei acumula reformas de gran escala como la vigencia del mega DNU 70/2023, una versión acotada de la Ley Bases y la reforma laboral adaptada para aliados. Sin embargo, El Gobierno sufrió importantes límites legislativos al no alcanzar los votos para la reforma electoral ni para aprobar las postulaciones a la Corte Suprema de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla. Además, enfrentó la ratificación parlamentaria de las leyes de financiamiento universitario y de emergencia del Hospital Garrahan tras la masiva marcha federal de abril de 2024, partidas presupuestarias que el Ejecutivo decidió no ejecutar.
El plano institucional también estuvo marcado por una alta rotación de funcionarios —con cuatro jefes de Gabinete, dos ministros de Salud y de Justicia— y el avance de delicados expedientes en la Justicia. Entre ellos destacan la investigación por el colapso de la criptomoneda $Libra promocionada por el mandatario, la causa por presuntas coimas e irregularidades en la Andis que salpica al entorno de Karina Milei y los primos Menem, el proceso por presunto enriquecimiento ilícito contra Manuel Adorni y la causa por supuestos vínculos con el narcotráfico que obligó a José Luis Espert a bajar su candidatura en la provincia de Buenos Aires.
Reconfiguración del poder interior, auxilio financiero y proyección a 2027
En el terreno de la interna de Casa Rosada, la balance del poder cambió sustancialmente. Karina Milei logró imponerse sobre la figura del asesor Santiago Caputo, consolidando el control absoluto de la lapicera para el armado de listas electorales tras las legislativas de 2025. En aquel proceso electoral, la derrota libertaria en la provincia de Buenos Aires frente al peronismo desató una fuerte crisis política y corrida cambiaria, contenida recién en septiembre tras cerrar un paquete de asistencia financiera con Estados Unidos que otorgó liquidez mediante mecanismos de intercambio de monedas.
Con el respaldo de Washington en el frente externo y un alineamiento automático con la administración republicana, la cúpula oficialista intensifica negociaciones con gobernadores, el PRO y sectores del radicalismo. El objetivo central ya no pasa por la sola expansión territorial del sello, sino por tejer alianzas de gobernabilidad que permitan garantizar la continuidad del proyecto político con vistas a las elecciones presidenciales de 2027.
