La puja política dentro del oficialismo suma un nuevo y tenso capítulo en los pasillos del Congreso de la Nación.
Mientras el Poder Ejecutivo busca acelerar las reformas estructurales para blindar su programa económico, los contrapuntos en la conducción de la Cámara Alta amenazan con marcar la agenda legislativa de los próximos días, reavivando cortocircuitos internos en un momento crucial para las finanzas del país.
Interna feroz por el Banco Central y la estrategia de Patricia Bullrich
La Libertad Avanza buscará avanzar esta semana en el Senado con el dictamen de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, proyecto clave del Gobierno de Javier Milei que obtuvo media sanción en Diputados el pasado 26 de agosto por 144 votos contra 102 (y nueve abstenciones). La iniciativa busca limitar el financiamiento al Estado mediante emisión monetaria, eliminar el direccionamiento del crédito y fijar que la designación del directorio sea por mayoría simple de ambas cámaras, requiriendo dos tercios para su remoción.
La jefa del bloque libertario, Patricia Bullrich, pretendía iniciar el debate días atrás, pero la vicepresidenta Victoria Villarruel demoró el envío del texto a las comisiones de Economía e Inversión (presidida por Martín Goerling Lara) y de Presupuesto y Hacienda (encabezada por Agustín Monteverde). Este retraso sumó un nuevo capítulo al enfrentamiento entre ambas dirigentes por el manejo de la agenda parlamentaria.
Poroteo clave para lograr el quórum y el punto crítico del debate
Para lograr el dictamen y llevar el texto al recinto antes de fin de septiembre, el oficialismo suma 21 senadores propios y necesita al menos 16 respaldos adicionales para alcanzar el quórum de 37. La bancada libertaria confía en sumar a los 3 senadores del PRO y a los 10 de la UCR, enfocando la negociación en senadores provinciales para conseguir las tres bancas restantes: los misioneros Carlos Arce y Sonia Rojas Decut; la neuquina Julieta Corrozo; la salteña Flavia Royón; Alejandra Vigo y Carlos «Camau» Espínola (Provincias Unidas); la chubutense Edith Terenzi; y las tucumanas Beatriz Ávila y Sandra Mendoza.
Más allá de los aspectos monetarios, la mayor resistencia política en la Cámara Alta se concentrará en el mecanismo de remoción del directorio del Banco Central que exige una mayoría cualificada de dos tercios, lo que modifica sustancialmente el esquema actual de control parlamentario e institucional.
