Joan Laporta ratificó el interés del club catalán por la «Araña» pero lanzó una dura advertencia en medio del Mundial: «El ritmo lo marcamos nosotros, la propuesta no es infinita». Arsenal acecha desde Inglaterra tras el golazo del cordobés ante Suiza
El mercado de pases del fútbol europeo se mudó por completo a los palcos del Mundial 2026. Este domingo, el presidente del FC Barcelona, Joan Laporta, encendió las alarmas en Madrid tras arribar a Dallas para presenciar la semifinal entre Francia y España. El mandatario azulgrana aprovechó los micrófonos para marcar la cancha de forma pública respecto a las negociaciones por Julián Álvarez.
“No vamos a estar bailando la música de nadie. Aquí el ritmo lo marcamos nosotros. Hemos hecho una oferta, pero no es una oferta infinita. Veremos hasta cuándo se mantiene vigente”, disparó Laporta con firmeza. A pesar del tono de advertencia, el dirigente ratificó que el atacante surgido en River es la obsesión absoluta del cuerpo técnico para la próxima temporada: «Ya hemos hecho la voluntad de fichar al jugador que nos ha pedido el entrenador y la dirección técnica. Julián nos gusta mucho y creo que es un grandísimo jugador».
El Arsenal se mete en la pelea y el Atlético resiste
La fuerte postura pública del Barcelona no es casualidad. Responde estrictamente al monumental rendimiento que viene teniendo el delantero de la Selección argentina en la Copa del Mundo, donde viene de convertir un golazo decisivo en el tiempo suplementario ante Suiza para meter a la Scaloneta en semifinales. Esta actuación provocó que el Arsenal de Inglaterra iniciara contactos formales para intentar soplarle el fichaje al conjunto catalán.
Por su parte, la directiva del Atlético de Madrid no tiene intenciones de regalar ni desprenderse fácilmente de su estrella. En España aseguran que la cotización de la «Araña» se disparó por las nubes en las últimas dos semanas gracias a su vidriera mundialista. Ante el temor de que la cotización siga subiendo o que los millones de la Premier League terminen por inclinar la balanza, el Barça decidió jugar su carta de presión: quieren a Julián, pero no se prestarán a una novela interminable.
