Una transformación sin precedentes sacude el ecosistema financiero y comercial global.
La cobranza dejó de ser un simple trámite operativo de fondo para convertirse en el verdadero motor de ventas de las empresas, impulsando una era de transacciones inmediatas, invisibles y fuertemente custodiadas por inteligencia artificial.
Los ingresos globales por pagos aumentaron un 4% en 2024 —con saltos del 11% en América Latina y del 8% en Europa— proyectando un mercado gigantesco de 3 billones de dólares para 2029. Sobre este escenario, el CEO de Getnet para Argentina, Colombia y Uruguay, Federico Balige, destacó que los pagos dejaron de ser infraestructura para volverse un factor de decisión estratégica que ayuda a los negocios a operar con menos fricciones.
Instantaneidad, inteligencia artificial y la lucha contra las estafas
La primera tendencia clave es la consolidación de los pagos en tiempo real como expectativa básica de los usuarios. Casos como PIX en Brasil (con casi 170 millones de usuarios) y Bizum en España (más de 30 millones) marcan el rumbo hacia 2028, año en que el 22% de las operaciones globales sin efectivo serán inmediatas. En el plano local, herramientas como «Pago Inmediato» de Getnet permiten a PyMEs y comercios acreditar sus ventas en el acto, optimizando el flujo de caja.
En paralelo, la segunda fuerza es la gestión de riesgo mediante Inteligencia Artificial para combatir el fraude, en un contexto donde los consumidores perdieron 442 mil millones de dólares en estafas durante 2024 según la Global Anti-Scams Alliance (GASA). Como la IA es empleada tanto por ciberdelincuentes como por sistemas de defensa, las plataformas desarrollan algoritmos predictivos capaces de activar controles de seguridad únicamente cuando el contexto de la transacción lo justifica, previéndose un mercado de detección de fraude con IA de 39,1 mil millones de dólares para 2030.
Pagos invisibles, comercio agéntico y soluciones a medida
La tercera y cuarta tendencia están redefiniendo la interacción del usuario: los pagos embebidos integran el cobro dentro de las aplicaciones o marketplaces sin redireccionamientos (un mercado estimado en 20 mil millones de dólares para Latinoamérica en 2027), mientras que el comercio agéntico permite que agentes de software con IA descubran productos y ejecuten compras de forma autónoma. Esto último exige establecer límites de gasto y jerarquías de aprobación, considerando que el 96% de los retailers explora la tecnología y el 39% de los consumidores —y más de la mitad de la Generación Z— usa IA para buscar productos.
Por último, la quinta clave radica en la personalización por sector. Las soluciones genéricas quedaron obsoletas frente a industrias con necesidades complejas como marketplaces, empresas de viajes o proveedores de salud. Hoy la IA analiza patrones de autorización y enruta cada transacción para elevar las tasas de aprobación de los pagos según la industria.
