Según un informe de IERAL, los alimentos y los servicios volvieron a encarecerse en dólares durante agosto.
La apreciación del peso profundizó la brecha de precios con el exterior en rubros sensibles de la canasta básica y servicios, mientras que los bienes durables, la indumentaria y el calzado mostraron una relativa ganancia de competitividad gracias a la apertura comercial.
Desalineación cambiaria y presión sobre los alimentos
De acuerdo con un reciente relevamiento elaborado por el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de la Fundación Mediterránea —que analizó una canasta de productos y servicios comparándola con otros nueve países—, la dinámica cambiaria registrada a lo largo de 2026 continuó encareciendo los costos en dólares dentro del mercado interno.
El informe detalla que el Tipo de Cambio Real Multilateral (TCRM) cerró el mes de agosto en $1.513, ubicándose un 20% por debajo del techo superior de la banda cambiaria. Esta apreciación del peso ensanchó las brechas de precios frente a las referencias internacionales, impactando de lleno en sectores clave:
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Alimentos y bebidas: Argentina resultó más cara en el 48% de los casos analizados, evidenciando un deterioro frente al 39% registrado en diciembre de 2025. El encarecimiento se hizo notar con mayor fuerza en productos de consumo masivo como papas, gaseosas, cerveza y arroz.
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Servicios familiares y personales: La proporción de servicios locales más costosos en dólares trepó del 32% al 38% en el mismo período, con rubros destacados como restaurantes y planes de telefonía móvil entre los más elevados de la comparación regional.
La contracara: mejora relativa en bienes durables
En la vereda opuesta, el segmento de bienes durables, indumentaria y calzado experimentó una evolución diferente. La combinación de apertura comercial, reducción de aranceles y la baja de ciertos impuestos internos logró amortiguar el impacto de la apreciación cambiaria.
Según IERAL, Argentina se posicionó como el país más caro en el 74% de los casos dentro de esta categoría, experimentando una mejora respecto al pico del 96% registrado al inicio de las mediciones en marzo de 2025.
Sin embargo, las asimetrías persisten de forma marcada en productos complejos. Como contrapartida, el estudio señala que para adquirir un automóvil un trabajador formal argentino debe destinar un promedio de 20 salarios mensuales, una cifra muy superior a los 16 salarios necesarios en Chile y los apenas 6 requeridos en Estados Unidos.
Si bien el salario industrial formal se ubicó en un promedio de US$ 1.689 mensuales durante 2025 —superando los registros de países vecinos como Brasil, México y Chile—, la persistencia de precios elevados en determinados sectores continúa licuando el poder adquisitivo real en la comparación internacional.
