Un final verdaderamente dantesco y repleto de violencia empañó el cierre de la Copa del Mundo en los Estados Unidos.
La consagración de España por 1-0 en el tiempo suplementario desató una batalla campal inesperada en pleno campo de juego del MetLife Stadium. Con las pulsaciones a mil y en medio de provocaciones explícitas por parte de los vencedores, uno de los máximos referentes del seleccionado nacional perdió por completo los estribos, desatando un violento tumulto que incluyó agresiones físicas directas y una sanción disciplinaria sin precedentes con el partido ya finalizado.
Agarrada del cuello a Eric García y Lionel Scaloni al rescate
El epílogo del encuentro definitivo por el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá 2026 se convirtió en un polvorín absoluto apenas el juez esloveno Slavko Vinčić marcó el cierre del alargue. Mientras el plantel ibérico estallaba en festejos alocados que incluyeron cánticos provocativos de fondo, la furia argentina no tardó en manifestarse. Las cámaras de la transmisión oficial capturaron al defensor europeo Eric García gritando de forma desafiante en el círculo central. En un abrir y cerrar de ojos, Leandro Paredes irrumpió en el epicentro del festejo rojo y tomó del cuello al futbolista del Barcelona, ignorando la presencia de uno de los jueces de línea.
La rápida reacción del cuerpo técnico evitó que la situación pasara a una tragedia mayor. El director técnico Lionel Scaloni, impulsado por su instinto, se metió de inmediato en medio de la gresca para intentar separar a los protagonistas. A la desesperada contención se sumó el ayudante de campo Walter Samuel, buscando apaciguar los ánimos de un Paredes que se mostraba completamente enajenado por la frustración de la derrota.
El violento cruce con Gavi y una expulsión histórica en los vestuarios
La intervención del banco de suplentes argentino no bastó para frenar la barbarie. En medio del descontrol generalizado, el mediocampista español Gavi saltó a la escena intentando golpear al futbolista surgido en Boca Juniors. Lejos de amedrentarse, y con el juvenil Thiago Almada quedando atrapado en el centro de la batahola, Paredes reaccionó con una violencia descomunal: tomó de la pechera al volante del Barcelona y lo revolcó directamente contra el césped del estadio.
Una vez que los asistentes lograron restablecer una tensa calma, el plantel de la Albiceleste quedó recluido a un costado del terreno, con la mirada perdida y asimilando las lágrimas de un título que se escapó de forma agónica. Sin embargo, el escándalo sumó un capítulo negro más: todas las agresiones físicas perpetradas por el N°5 fueron asentadas minuciosamente en el informe oficial de Vinčić. En consecuencia, Leandro Paredes terminó siendo expulsado con tarjeta roja directa de manera tardía, dejando una mancha indeleble en el cierre de la cita mundialista.
