Un inesperado e histórico viraje político sacude las bases del kirchnerismo y desató una profunda grieta en el peronismo. La bancada opositora en el Senado resolvió acompañar unánimemente el pliego del juez Pablo Yadarola para ocupar un sillón en la estratégica Sala I de la Cámara Federal de Apelaciones.
La decisión provocó desconcierto absoluto, dado que Yadarola fue señalado expresamente por la ex presidenta Cristina Kirchner como uno de los actores centrales del esquema de «lawfare» en su contra, tras confirmarse su participación en el polémico viaje privado a la estancia de Joe Lewis en Lago Escondido junto a magistrados, funcionarios —como el actual ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques— y empresarios. El aval del bloque al postulante impulsado por la gestión de Javier Milei marca una abrupta tregua del espacio con la Justicia.
Del rechazo por «facturas truchas» a una votación sin objeciones
El vuelco de postura resulta sorprendente al repasar el archivo. Tras su condena en la Causa Vialidad en 2022, la propia Cristina Kirchner difundió un extenso video analizando las filtraciones del viaje a la Patagonia. En aquel descargo, apuntó directo contra Yadarola, quien actuaba en el fuero Penal Económico, tildándolo de «experto» en maniobras para simular pagos legítimos del vuelo. «Es el juez en lo Penal y Económico que analiza las facturas truchas, que juzga si evadiste o no… Con la tuya te revienta (…). Yo mascota de ellos no voy a ser nunca», arremetió enfática en ese entonces. Sin embargo, en el recinto parlamentario los senadores K guardaron las críticas y respaldaron su ascenso a camarista, abandonando la retórica del «Partido Judicial».
Interna ardiente en el peronismo por el «pacto» judicial
El repentino cambio de estrategia para no confrontar con Comodoro Py dinamitó la interna dentro del arco nacional y popular. La falta de explicaciones oficiales por parte de las espadas legislativas de la bancada opositora encendió duras discusiones y reclamos entre dirigentes de la primera línea y la militancia, quienes cuestionan que se haya facilitado el blindaje de la Sala I de la Cámara Federal —tribunal clave para las causas que salpican al poder político—. De esta manera, el viraje pragmático impulsado desde la conducción kirchnerista abre una grieta de desenlace incierto dentro del movimiento.
