A más de una semana del devastador doble sismo que sacudió al territorio caribeño, la búsqueda del pequeño Lucas Gámez mantiene en vilo a todo un país
En medio de un escenario de destrucción total, su mamá ingresó a las ruinas para enviarle un mensaje de aliento, aferrada a un presentimiento que desafía el paso del tiempo.
Un ruego entre el hormigón en la zona cero de La Guaira
Blanca Martínez y Marcos Gámez, los padres de Lucas, no se han movido un solo segundo de las inmediaciones del edificio colapsado en el sector costero de La Guaira, una de las regiones más golpeadas por el terremoto del pasado 24 de junio. La pareja duerme en su automóvil o sobre colchonetas improvisadas provistas por los propios vecinos de la zona. En las últimas horas, impulsada por una necesidad visceral, Blanca logró la autorización de los cuerpos civiles para adentrarse de forma milimétrica en la base de la estructura colapsada.
«Ayer pedí entrar porque necesitaba que él me escuchara. Entré abajo con casco y empecé a gritar: ‘Estoy aquí, no te rindas, estamos acá con papá'», relató la mujer en un crudo testimonio brindado a la señal C5N. Lucas se encontraba en el departamento de sus tíos al momento del colapso absoluto del bloque residencial. «Amanecí con más esperanza que nunca. Sé que pasaron muchos días, pero el corazón de una madre sabe todo y me dicta que está vivo. Es un niño muy pillo y siento que se las está ingeniando», describió con entereza.
El «triángulo de vida» y la intervención de los rescatistas argentinos
Aunque el cuadrante de trabajo estaba asignado originalmente a delegaciones técnicas de El Salvador y Jordania, la detección de un ciudadano argentino sepultado provocó una conmovedora reacción de los brigadistas de nuestro país. Miembros de la Policía Federal, bomberos bonaerenses, efectivos militares y especialistas de la red USAR Argentina se sumaron voluntariamente a las tareas de remoción de escombros durante sus escasas horas de descanso. «Anoche me quedé tomando mate con los rescatistas argentinos. Trajeron alfajores y una bandera para que Lucas firme cuando salga», relató Blanca sobre el lazo de contención que se armó en el campamento.
Respecto a los avances de la ingeniería de rescate, los equipos pesados lograron retirar dos grandes losas de concreto e hicieron una perforación estratégica para introducir una sonda infrarroja de última tecnología facilitada por el gobierno de los Estados Unidos. Los escaneos confirmaron que el nene no se encuentra en la planta correspondiente al departamento ni en los niveles inferiores inmediatos.
Debido a esto, los especialistas argentinos sostienen la firme hipótesis de que la morfología del derrumbe generó una cámara de aire subterránea, un «triángulo de vida» donde Lucas y sus familiares podrían estar resistiendo mientras las cuadrillas rompen, capa por capa, los bloques de material compactado.
