El consumo de carne vacuna cae a su nivel más bajo en 30 años.
En el marco de un primer semestre complejo para el sector ganadero, un informe reciente de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra) confirmó una caída histórica: el abastecimiento al mercado interno se desplomó un 11,5% en comparación con el mismo período de 2025.
Indicadores clave de la crisis de consumo
Los datos reflejan un cambio drástico en los hábitos alimentarios del país, alcanzando registros que no se veían desde hace tres décadas:
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Abastecimiento interno: El consumo aparente bajó a 1.019.430 toneladas res con hueso, lo que representa una merma de casi 132 mil toneladas respecto al año anterior.
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Consumo per cápita: Cayó a 47 kilos por habitante al año, reflejando una disminución del 8,2% en comparación con 2025.
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Brecha de precios: Los cortes vacunos experimentaron un incremento interanual del 53,6%, superando significativamente tanto a la inflación general (33,5%) como al aumento del pollo (29,9%).
Factores detrás del descenso
Desde Ciccra explican que esta baja en el consumo interno es el resultado de un «efecto tijera» provocado por tres variables principales:
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Pérdida de poder adquisitivo: El aumento desmedido de los precios en góndola frente a ingresos que no acompañaron dicho ritmo, obligando a las familias a migrar hacia proteínas más económicas.
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Menor producción: Se ha verificado una retracción en los niveles de faena que impactó directamente en el volumen total disponible.
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Auge exportador: El mercado externo se ha mostrado más dinámico, con un crecimiento del 10,2% en las exportaciones durante el primer semestre. Esta mayor orientación hacia la venta internacional redujo la oferta volcada al mercado local.
La situación plantea un desafío estructural para el sector, que debe equilibrar la rentabilidad que ofrecen los mercados extranjeros con la necesidad de garantizar el abastecimiento a precios accesibles para la demanda interna.
