Las repercusiones internacionales tras el contundente mensaje por cadena nacional del presidente Javier Milei no tardaron en llegar desde Gran Bretaña.
El exprimer ministro británico, Boris Johnson, reaccionó públicamente tildando al mandatario argentino de «anglófilo» y «admirador de Thatcher», aunque lanzó una dura e inesperada advertencia de seguridad. Johnson solicitó formalmente al actual primer ministro británico, Andy Burnham, el envío inmediato de «refuerzos» militares hacia el archipiélago en el Atlántico Sur para frenar la renovada arremetida diplomática del Palacio San Martín.
Tensión diplomática y pedido de más tropas, aviones y buques de guerra
A pesar de declarar que «ni por un segundo» cree que el líder libertario busque un conflicto o confrontación armada directa con el Reino Unido, Johnson remarcó que Londres debe marcar una postura intransigente ante los recientes cuestionamientos soberanos. Por este motivo, el exmandatario conservador exigió un despliegue militar superior que incluya el envío de más tropas, aviones de combate y buques de guerra a las islas. La exigencia busca blindar el Atlántico Sur ante la decisión argentina de aplicar duras sanciones legales y económicas a corporaciones y petroleras que exploten recursos en el territorio usurpado.
La contundente postura argentina y el reclamo a las potencias mundiales
El cortocircuito internacional se desencadenó luego de que Milei pronunciara un firme discurso reivindicando la causa nacional de las Islas Malvinas. «Las Malvinas son argentinas, por historia y por derecho», sentenció el Presidente al exigir el fin de la explotación ilegal de los recursos naturales en la zona disputada. Durante su alocución, el jefe de Estado instó de forma directa a las potencias y aliados internacionales a que «no miren para otro lado» mientras se vulnera la soberanía territorial del país, impulsando un cerco legal que encendió todas las alarmas en la diplomacia británica.
