El 10 de julio de 2021, la Albiceleste derribaba una sequía de 28 años sin títulos al vencer a Brasil en Río de Janeiro con el inolvidable gol de Ángel Di María. Una fecha patria para el fútbol que marcó el nacimiento de la era más gloriosa de nuestra historia
Hay noches que quedan grabadas a fuego en el ADN de un país, capaces de reescribir la historia por completo. Para la Selección Argentina, esa bisagra eterna ocurrió exactamente hace cinco años, el 10 de julio de 2021. En el mítico Estadio Maracaná de Río de Janeiro, el combinado dirigido por un entonces resistido Lionel Scaloni derrotaba 1-0 a Brasil en la final de la Copa América, sepultando una agónica e injusta pesadilla de 28 años de sequía en la Selección mayor.
A la distancia, con el diario del lunes y las vitrinas llenas, aquella conquista es recordada unánimemente como el verdadero Big Bang de la «Scaloneta». No fue un trofeo más; fue el cimiento emocional y futbolístico sobre el cual se edificó la era dorada más dominante y espectacular que haya visto el fútbol moderno.
La obra de arte del Fideo y la noche del «Mirá que te como»
La Copa América 2021 se desarrolló bajo una atmósfera inédita y compleja. Aplazada un año por la pandemia de Covid-19, la sede se trasladó de urgencia a Brasil, jugándose con tribunas prácticamente vacías y burbujas sanitarias estrictas. Argentina fue de menor a mayor, encontrando su mística en los cuartos de final ante Ecuador y blindando su destino en una semifinal para el infarto frente a Colombia, donde nació la leyenda de Emiliano «Dibu» Martínez y su recordado «mirá que te como» en los penales.
La final en el Maracaná fue una batalla táctica de dientes apretados. A los 22 minutos de la primera mitad, Rodrigo De Paul frotó la lámpara y lanzó un pase largo milimétrico que sobrevoló la defensa brasileña. Ángel Di María, con la jerarquía de los elegidos, controló el balón en carrera y ensayó una vaselina exquisita por encima del arquero Ederson. El resto de la noche fue resistencia pura, un despliegue de sacrificio colectivo conmovedor y el desahogo final que hizo llorar a todo un país.
La redención de Lionel Messi y el inicio del ciclo perfecto
Aquella velada mística representó, por sobre todas las cosas, el abrazo definitivo de Lionel Messi con la gloria celeste y blanca. Tras arrastrar la pesada mochila de cuatro finales perdidas y cuestionamientos despiadados, el capitán pudo arrodillarse sobre el césped carioca a llorar de felicidad, rodeado por una nueva camada de jugadores que jugaban con el único norte de verlo campeón. Leo no solo levantó la copa, sino que fue proclamado el mejor jugador y máximo goleador de la competición.
El tiempo se encargó de demostrar que el Maracaná fue el combustible de una máquina de ganar indestructible. Lo que vino después ya es parte de la mitología popular:
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La goleada en la Finalissima ante Italia en Wembley (2022).
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La inolvidable y eterna Copa del Mundo de Qatar 2022.
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La revalidación de la corona en la Copa América de Estados Unidos 2024.
Hoy, a un lustro de aquella gesta y en pleno desarrollo del Mundial 2026, los argentinos recordamos el 10 de julio como el día en que recuperamos la memoria identitaria de nuestro fútbol. La Scaloneta no se gestó en los lujosos estadios de Doha; se parió a puro coraje y fútbol en el patio trasero de nuestro clásico rival, recordándonos para siempre que, cuando Argentina cree en sí misma, es capaz de conquistar el planeta entero.
