El director técnico de la Selección Argentina no pudo contener las lágrimas tras el agónico 3 a 2 en Atlanta. Completamente quebrado por la tensión, dejó una frase corta antes de retirarse: “No puedo hablar, ¡qué grupo de jugadores!”
La tensión acumulada en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta tuvo su punto de ebullición no solo en las tribunas, sino en el banco de suplentes argentino. Segundos después de que el árbitro marcara el final del dramático encuentro que depositó a la Albiceleste en los cuartos de final del Mundial 2026, Lionel Scaloni protagonizó una de las imágenes más potentes de la jornada al romper en un llanto desconsolado que reflejó el sufrimiento de todo un país.
Al intentar tomar contacto con las cámaras y los micrófonos de la prensa oficial en el campo de juego, el creador de la Scaloneta se vio completamente superado por las pulsaciones y la emoción. Con los ojos vidriosos y la voz entrecortada, el DT apenas pudo balbucear unas pocas palabras antes de buscar refugio en el vestuario: “No puedo dar la mirada, estoy muy emocionado, ¡qué grupo de jugadores!. Ya está. Me tengo que ir”, sentenció el oriundo de Pujato, visiblemente impactado por la mística y la resiliencia de sus dirigidos.
Minutos de máxima tensión en el banco de suplentes
El partido fue una verdadera prueba de fuego para los nervios del cuerpo técnico nacional. La locura se desató de forma definitiva en el tiempo de descuento cuando Enzo Fernández conectó un soberbio cabezazo que selló el 3-2 definitivo. En ese preciso instante, las cámaras captaron a Scaloni cubriéndose la boca, incrédulo ante la magnitud de la remontada tras haber estado dos goles abajo.
Inmediatamente después del gol de la victoria, el entrenador argentino protagonizó un cruce de pura adrenalina al acercarse al cuarto árbitro para exigir con vehemencia el tiempo restante de adición. Lejos de responder el dato técnico, el juez le solicitó calma y lo obligó a regresar a los límites de su corralito. Ya sentado junto a Pablo Aimar y Walter Samuel, Scaloni intentó reordenar las líneas defensivas para aguantar los últimos embates africanos en una noche que quedará grabada en las páginas doradas de la historia de los mundiales.
Una remontada épica rumbo a los cuartos de final
El trámite del partido rozó lo milagroso. El combinado de Egipto sorprendió tácticamente al campeón del mundo al ponerse en ventaja 2-0 en la primera mitad gracias a los certeros disparos de Yasser Ibrahim y Mostafa Zico. Cuando el panorama era completamente negro, el descuento de Cristian «Cuti» Romero le devolvió el alma al equipo.
En la etapa complementaria, apareció el capitán Lionel Messi para empujar el balón, poner las tablas en el marcador y alimentar una ilusión que parecía desvanecerse. En el epílogo, el mencionado testazo de Enzo Fernández desató la euforia colectiva y el posterior llanto liberador del cuerpo técnico. Con el pasaje a los cuartos de final asegurado, la Selección Argentina ya se enfoca en su próximo escollo con el firme objetivo de seguir defendiendo la corona del mundo en Norteamérica.
