Un equipo de investigación del CONICET, perteneciente a la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata (FCNyM, UNLP), logró identificar y describir un excepcional fósil en Neuquén denominado Opisoma romeroi.
El hallazgo, publicado recientemente en la revista científica Journal of Paleontology, expone la existencia de un bivalvo marino extinto que habitó la región central de la provincia hace 185 millones de años, en una época en la que la Cordillera de los Andes aún no se había levantado y la Patagonia poseía un clima subtropical conectado al océano Pacífico.
Un singular fósil en Neuquén con rasgos de gigantismo
El ejemplar estudiado presenta características anatómicas que sorprendieron a los especialistas. La principal particularidad del fósil en Neuquén es su tamaño desproporcionado en comparación con otros registros de su misma familia.
“El rasgo más saliente es su gigantismo: mide 18 centímetros de longitud, contra los 2 o 3 centímetros de tamaño que suelen tener otros registros”, explicó Valentina Cuesta, becaria del CONICET y primera autora del trabajo de investigación.
Los bivalvos son moluscos invertebrados recubiertos por dos valvas simétricas. En el caso de la especie Opisoma romeroi, su estructura pesada y con forma similar a un corazón indica que vivía semienterrada en el fondo marino. Debido al gran espesor de carbonato de calcio concentrado en uno de sus lados, los científicos infieren que estos animales mantenían una estrecha relación de convivencia con microorganismos de la superficie.
Simbiosis y clima tropical en la Patagonia prehistórica
Por su parte, Javier Echevarría, investigador del CONICET y coautor del estudio, detalló que las valvas aplanadas de este espécimen son típicas de bivalvos que albergaban algas microscópicas en sus tejidos expuestos. A través de este mecanismo, los moluscos se beneficiaban directamente de los nutrientes producidos por la fotosíntesis de las algas.
Esta morfología confirma que el hábitat natural del organismo era un mar tranquilo de aguas cálidas y poco profundas. El descubrimiento aporta evidencia fundamental para comprender las condiciones ambientales del período Jurásico, demostrando que el centro neuquino compartía características con los entornos tropicales modernos que hoy se encuentran en sectores del océano Pacífico.
El origen y resguardo de este fósil en Neuquén
El material analizado posee una historia de más de cuatro décadas de preservación. Las muestras fueron recolectadas originalmente en el yacimiento paleontológico Cerro Granito por Francisco Romero, primer director del Museo «Carmen Funes» de Plaza Huincul, a quien se le rinde homenaje en el nombre de la especie.
Antes de esta investigación definitiva, las piezas permanecieron resguardadas en dos colecciones institucionales distintas: una parte en el Museo Provincial de Ciencias Naturales “Prof. Dr. Juan A. Olsacher” de Zapala (MOZ) y otra en un repositorio de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Para examinar la conchilla sin dañar la estructura, el equipo científico utilizó métodos tradicionales combinados con tecnología de tomografía computada avanzada.
El análisis de este fósil en Neuquén plantea interrogantes significativos sobre la distribución geográfica de la fauna prehistórica. Los científicos concluyen que el género Opisoma logró habitar latitudes mucho más australes de lo que la comunidad científica estimaba hasta el momento, abriendo nuevas líneas de investigación sobre los antiguos ecosistemas marinos de la Patagonia.
