El Gobierno de Brasil atravesó una jornada de alto voltaje diplomático marcada por el rechazo oficial a las declaraciones del presidente argentino Javier Milei y una contundente decisión frente a la administración de los Estados Unidos.
La fuerza política del mandatario Luiz Inácio Lula da Silva cuestionó con dureza los dichos del jefe de Estado libertario durante su paso por San Pablo, mientras que la Cancillería denegó el ingreso al país de dos funcionarios norteamericanos.
La reacción del Partido de los Trabajadores (PT) se produjo tras la participación de Milei en el lanzamiento de la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro por el Partido Liberal de cara a los comicios de octubre.
«Inadmisible»: La respuesta del PT ante las críticas de Milei
A través de un documento oficial firmado por su presidente, Edinho Silva, la fuerza gobernante tildó de “inadmisibles” las expresiones vertidas por el mandatario argentino y defendió la soberanía institucional del país vecino:
“Brasil es un país democrático y soberano. Nuestra democracia admite el debate de ideas, en el que las posiciones contradictorias pueden y deben alimentar las discusiones sobre el futuro del país”, manifestó el espacio político tras el evento.
El comunicado remarcó que las discrepancias deben plantearse “de la manera y en el momento adecuados”, al tiempo que arremetió contra la figura del jefe de Estado argentino:
“Es inadmisible que un jefe de Estado extranjero venga a nuestro país y se dirija en términos irrespetuosos a sus poderes constituidos”, sostuvo Silva, y agregó: “No son pocas las situaciones recientes en las que demostró no estar a la altura del cargo que ocupa”.
Asimismo, la conducción del PT sugirió que el mandatario “habría utilizado mejor su tiempo y los recursos de los contribuyentes argentinos si hubiera aprovechado el día para trabajar y resolver los problemas de su país”, aunque aclaró que Argentina sigue siendo una nación hermana con “un pueblo excepcional”.
Las fricciones se intensificaron luego de que Milei tildara a Lula de “ladrón y presidiario”, aludiera a un hipotético “riesgo Lula” y cuestionara al juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, por denegarle la visita al expresidente Jair Bolsonaro.
Freno a la comitiva de EE. UU. por presunta interferencia electoral
En forma paralela, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil (Itamaraty) confirmó la negativa de visados para dos representantes del Departamento de Estado estadounidense: Riley M. Barnes, subsecretario para Democracia, Derechos Humanos y Trabajo, y Samuel Samson, subsecretario adjunto.
La comitiva pretendía evaluar aspectos vinculados al sistema de votación y la libertad de expresión previo a las elecciones de octubre. Sin embargo, las autoridades brasileñas evaluaron que la delegación se alejaba de los esquemas tradicionales de observación internacional y configuraba un intento de injerencia política, luego de que sectores opositores sembraran dudas sobre las urnas electrónicas.
En ese sentido, el Tribunal Superior Electoral (TSE) desmintió versiones difundidas por Flávio Bolsonaro sobre la provisión externa de los equipos, aclarando que la tecnología de votación fue diseñada y supervisada de manera directa por técnicos de la Justicia Electoral de Brasil.
