La histórica victoria de la Selección Argentina por 2 a 1 en las semifinales del Mundial frente a Inglaterra sigue sumando capítulos de altísima tensión extrafutbolística.
Tras el pitazo final y en medio de un festejo descontrolado, los futbolistas desafiaron las severas advertencias de las autoridades internacionales al desplegar un símbolo patrio prohibido. La contundente respuesta de uno de los máximos referentes del plantel dejó en claro que para el equipo esto fue mucho más que un simple juego y reavivó una causa nacional que cala hondo en el corazón de todo el pueblo argentino.
El desafío a la FIFA en los festejos y la frase que retumba en todo el país
El clima político y deportivo alcanzó su punto máximo de ebullición cuando los jugadores argentinos decidieron ignorar la estricta prohibición de la FIFA, organismo que había vetado explícitamente el ingreso de cualquier elemento alusivo a las Islas Malvinas bajo el argumento de que «se trata de contenido político». Sin importar las posibles sanciones, Giovani Lo Celso ingresó y dejó una bandera sobre nuestras islas en pleno campo de juego, justo frente a la tribuna donde deliraban los hinchas.
Al ser consultado sobre esta fuerte acción en una entrevista televisiva posterior, el mediocampista Leandro Paredes no dudó un segundo y lanzó una frase lapidaria que conmovió a las redes sociales: “Serán siempre argentinas”. El volante central admitió que el grupo era plenamente consciente del contexto y del dolor que acarrea esa parte de nuestra historia. Paredes reconoció ante los micrófonos de TyC Sports: «Si bien queríamos transmitir que era solo un partido de fútbol, nosotros somos conscientes de que no es así y era muy importante para nuestro país. Jugábamos por todo nuestro pueblo y lo hicimos de la mejor manera».
La locura de meterse en una nueva final del mundo y el esfuerzo mental
El jugador de la Scaloneta se mostró profundamente quebrado por la emoción de conseguir el pasaporte al partido decisivo del domingo. En un mano a mano con la transmisión de Telefé, el futbolista surgido en Boca Juniors catalogó como «un sueño» y «algo único» el hecho de disputar una final del mundo por segunda vez en su carrera. Confesó que la cabeza les jugaba una pasada extraña en pleno partido debido a la magnitud de lo que estaban consiguiendo frente al clásico rival.
«No hay palabras, ya en los últimos minutos trataba de meter algo en la cabeza para no pensar en lo que estaba pasando y no podía. La verdad que la emoción es muy grande, el sentimiento es único», relató Paredes, reflejando el cansancio y el desahogo del plantel. El mediocampista remarcó el orgullo de ver la felicidad de la gente durante el emocionante canto del himno nacional e indicó que todavía «queda un pasito más» donde harán el máximo esfuerzo posible para coronarse nuevamente campeones del planeta y regalarle otra alegría inmensa a toda la Argentina.
