El estadio de Nueva Jersey será el escenario donde el capitán argentino buscará levantar una nueva Copa del Mundo ante España
Hace exactamente una década, en ese mismo césped, el «10» erraba un penal decisivo y anunciaba el final de su etapa en la Selección.
El destino ha querido que el MetLife Stadium de Nueva Jersey no sea simplemente un imponente estadio de fútbol para Lionel Messi. El próximo 19 de julio, si la Selección Argentina logra vencer a España en la final del Mundial 2026, el astro rosarino podría coronar su legendaria carrera con un nuevo título mundial en el mismísimo césped donde, diez años atrás, sintió que su historia con la camiseta celeste y blanca había llegado a su punto final.
Del hat-trick inolvidable al dolor más profundo de su carrera
La relación de Messi con el gigante de Nueva Jersey tiene dos caras sumamente marcadas. En total, el capitán disputó allí cuatro encuentros (un empate 0-0 ante Estados Unidos en 2008, un 1-1 en 2011, el triunfo ante Brasil en 2012 y la final de 2016). La primera gran alegría ocurrió el 9 de junio de 2012, durante un amistoso frente a Brasil. Aquella noche, el rosarino firmó una de las actuaciones más brillantes de su vida al marcar un espectacular hat-trick para sellar la victoria argentina por 4 a 3.
Sin embargo, el 26 de junio de 2016 el MetLife se convirtió en el escenario de su mayor frustración deportiva. Tras empatar 0-0 contra Chile en la final de la Copa América Centenario, Argentina cayó 4-2 en la tanda de penales. Messi erró su remate desde los doce pasos y quedó quebrado en llanto en el campo de juego, consolado por su amigo Sergio «Kun» Agüero. Minutos después, en la zona mixta, pronunció la frase que paralizó al país: «Se terminó para mí la Selección. Son cuatro finales, no es para mí. Lo busqué y no se me dio». Aquella renuncia pareció definitiva, cargada de la angustia de haberlo intentado todo sin éxito.
El regreso y la oportunidad de cerrar el círculo perfecto
La historia de amor con la camiseta nacional no terminó allí. Apenas dos meses después de aquel doloroso anuncio, Messi revirtió su decisión y regresó para las Eliminatorias de Rusia 2018 con un gol ante Uruguay en Mendoza. El resto fue un camino de resiliencia que lo llevó a conquistar América y el Mundo, transformando la frustración en perseverancia.
Ahora, una década después de su noche más oscura en el MetLife Stadium, el fútbol le ofrece a Messi una oportunidad poética de redención absoluta. El mismo escenario que lo vio renunciar con los ojos llenos de lágrimas podría ser el testigo final del retiro perfecto para el mejor jugador de todos los tiempos.
