La histórica victoria de la Selección argentina frente a Inglaterra desató un verdadero polvorín geopolítico que llegó a las esferas más altas del poder.
Tras el pitazo final que decretó el pase a la última instancia de la Copa del Mundo, los jugadores albicelestes desplegaron en el césped un trapo reclamando soberanía sobre nuestras islas. El gesto encendió las alarmas de sanción por parte del ente regulador del fútbol mundial. Sin embargo, el presidente de la Nación respaldó sin fisuras a los futbolistas, minimizó las eventuales represalias internacionales y diagramó una estricta estrategia oficial de cara a un posible festejo popular.
El fuerte respaldo de Milei a los jugadores y la amenaza de una multa de la FIFA
La exhibición de la bandera con el mapa de las Islas Malvinas fue catalogada por el mandatario argentino como una expresión «perfectamente válida y lícita». El mandatario argumentó que la conducta de los atletas es completamente entendible por el desborde de adrenalina de un partido de semejante magnitud. «Las Malvinas son argentinas y las vamos a recuperar en el plano diplomático, con una inteligencia en el accionar», aseveró firmemente, marcando que la vía estatal corre por un carril totalmente separado de la pasión popular.
La posibilidad de que la FIFA investigue de oficio la escena y castigue a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) por violar las normas que prohíben manifestaciones políticas no inquieta al Presidente. Al ser consultado sobre el eco de la prensa británica y las posibles consecuencias que reportan medios internacionales, minimizó el riesgo: «Las cosas que pasan en la cancha con los jugadores no son parte de la diplomacia. En el peor de los casos, Argentina sufrirá una sanción económica, digamos, de treinta mil dólares. No tendría que tener más consecuencias que eso». Milei no ahorró elogios para el plantel de Lionel Scaloni tras el agónico triunfo: «Fue un partido extraordinario. Ese concepto de ‘Argentina no se rinde’ es fabuloso».
Balcón de la Rosada blindado de políticos y un operativo secreto a cargo de Karina
Con la mirada ya puesta en el crucial partido definitivo, el jefe de Estado confirmó que ya se encuentra en marcha un sofisticado esquema de seguridad y protocolo para albergar los posibles festejos de los campeones. Milei prometió de manera tajante que, en caso de que la delegación decida acudir a la Casa Rosada para saludar a la multitud, no habrá intromisiones partidarias. «Va a quedar totalmente desocupada, estará solamente a cargo de Casa Militar. Está garantizado que no habrá ninguna figura política ni persona vinculada a la política que empañe o intente apropiarse de un logro de este grupo», sentenció.
La encargada de diagramar con precisión quirúrgica todo el operativo de seguridad y traslados —ya sea si el plantel decide desembarcar en el Aeropuerto de Ezeiza o en Aeroparque— es su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. El jefe de Estado recalcó que «creer que de un logro deportivo se puede hacer una política de Estado sería un error garrafal». Finalmente, reveló que siguió el encuentro contra los ingleses desde la Quinta de Olivos e inmediatamente después continuó con su agenda laboral de reformas. «La inflación sigue bajando», concluyó el mandatario con optimismo, destacando el índice del 1,9% y una inflación subyacente que ya se ubica en el 1,6%.
