La histórica victoria de la Selección Argentina contra Inglaterra desató una ola de fervor popular que, lamentablemente, terminó de la peor manera en la capital de Chubut.
Lo que debía ser una noche de pura alegría familiar por el pase a la gran final del Mundial se transformó rápidamente en un escenario de caos, corridas y piedrazos en pleno centro urbano. La violencia desmedida de un grupo de inadaptados empañó por completo las celebraciones patrias, forzando un despliegue de seguridad de urgencia que derivó en múltiples detenciones y uniformados con heridas de gravedad.
Batalla campal en la capital: Piedrazos, desmanes y siete demorados
La locura colectiva por el triunfo del combinado nacional escaló a niveles insólitos de violencia en distintos sectores de la ciudad. Grupos de vándalos comenzaron a provocar desmanes en la vía pública, forzando la intervención inmediata de los agentes policiales para intentar restablecer el orden y garantizar la seguridad de los vecinos que se habían convocado pacíficamente a festejar.
Indica que el operativo de dispersión culminó con un saldo de siete personas demoradas por su presunta participación activa en los disturbios. Entre los aprehendidos por las fuerzas de seguridad se encuentran seis personas mayores de edad y un menor de edad, quienes quedaron a disposición de las autoridades competentes por provocar destrozos generalizados en medio de la vía pública.
Brutal agresión a la Policía: Dos uniformados terminaron en el hospital
La peor parte de los incidentes se la llevaron los efectivos que se encontraban prestando servicios en el anillo de contención. Durante los cruces y forcejeos, dos policías resultaron heridos por proyectiles y agresiones físicas directas mientras intentaban calmar las aguas en los focos más conflictivos.
Uno de los agentes atacados sufrió lesiones de consideración que requirieron su traslado urgente y posterior internación para recibir atención médica especializada, mientras que el segundo efectivo presentó heridas de menor gravedad, aunque también debió ser asistido por personal de salud. Este lamentable brote de violencia urbana le puso un final abrupto y amargo a una jornada que había comenzado con sonrisas y cánticos, pero que terminó exponiendo, una vez más, la desidia de unos pocos que arruinan la fiesta de todos.
