Al término de la Exposición Rural en Palermo, el embajador de Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas, se refirió a la reciente decisión de la administración de Donald Trump de fijar una alícuota del 10% a los productos argentinos, en lugar del 12,5% aplicado a otros países de la región como Brasil.
El diplomático presenció el discurso del presidente Javier Milei durante la jornada de cierre del evento agropecuario y, al salir del predio junto a funcionarios del Gabinete nacional, explicó a la prensa los motivos detrás de la diferenciación arancelaria otorgada al país.
“Donald Trump bajó los aranceles a Argentina porque él se siente amigo del pueblo argentino”, definió Lamelas tras escuchar las declaraciones del mandatario argentino.
En sus explicaciones a los medios presentes, el embajador contrapuso la posición de la Argentina con la del país vecino para justificar el diferencial de 2,5 puntos porcentuales en las tasas de importación.
“Brasil está por otro camino”, aclaró el embajador, al tiempo que ratificó la intención de avanzar en el entendimiento bilateral: “Queremos finalizar las diferentes partes del acuerdo que tenemos. Hay dos o tres otros asuntos que hay que finalizar, pero nosotros estamos apoyando eso, apoyando menos aranceles para el pueblo argentino”, concluyó.
Desde el Gobierno nacional evaluaron de manera positiva el anuncio, atribuyendo el menor impacto arancelario al vínculo político entre la Casa Rosada y la administración republicana, aunque se aguardan detalles sobre su implementación práctica y la continuidad de las negociaciones comerciales.
El origen del nuevo régimen arancelario estadounidense
La medida dispuesta por Estados Unidos establece un nuevo esquema de tarifas para las importaciones provenientes de 60 naciones, con franjas que oscilan entre el 10% y el 12,5%. La normativa busca sancionar a aquellos Estados que no apliquen controles estrictos para erradicar el ingreso de bienes elaborados con trabajo forzoso en sus cadenas productivas.
A través de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), el gobierno estadounidense fijó dos escalas diferenciadas:
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Arancel del 10%: Aplicado a las economías que cuentan con normativas o compromisos formales para combatir el trabajo forzoso, grupo en el que quedó encuadrada la Argentina.
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Arancel del 12,5%: Destinado a los países que, de acuerdo con la evaluación de la administración estadounidense, no adoptaron las medidas suficientes sobre esta materia.
Respecto a los fundamentos de la medida, el representante Comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, argumentó la necesidad de endurecer la política comercial global:
“El presidente Trump reconoce que décadas de persuasión moral no han erradicado el trabajo forzoso de las cadenas de suministro globales. Estados Unidos mantiene una prohibición de importación de productos elaborados con trabajo forzoso desde hace casi un siglo y la aplica rigurosamente; ya es hora de que nuestros socios comerciales hagan lo mismo”, declaró Greer.
