La Comisión Europea impuso una sanción de 890 millones de euros a Google por incumplir la Ley de Mercados Digitales (DMA), la normativa del bloque destinada a limitar el poder de las grandes plataformas tecnológicas y promover una competencia equitativa.
La sanción se desglosa en dos infracciones centrales vinculadas al diseño de su motor de búsqueda y a las políticas de su tienda de aplicaciones, Google Play.
Favorecimiento en búsquedas y restricciones en Google Play
De acuerdo con las conclusiones del Ejecutivo comunitario, la compañía tecnológica incurrió en prácticas anticompetitivas al otorgar un trato preferencial a sus propios servicios dentro del buscador. Productos enfocados en áreas como compras, hoteles, transporte y resultados deportivos obtenían mayor visibilidad mediante filtros y recursos visuales destacados por encima de las alternativas presentadas por competidores directos. Esta conducta derivó en una penalización de 460 millones de euros.
La segunda sanción, por un monto de 430 millones de euros, responde a los bloqueos impuestos en Google Play. Según el organismo, la firma impidió que los desarrolladores de aplicaciones informaran libremente a los usuarios sobre promociones o vías de pago alternativas fuera del ecosistema oficial de la plataforma.
Desde la Comisión Europea remarcaron la necesidad de resguardar el equilibrio en el mercado digital y sostuvieron:
“Las empresas deben competir por la calidad de sus productos y no por la posición dominante que ocupan en el mercado”, señalaron desde el organismo, enfatizando que los usuarios tienen derecho a acceder a mejores ofertas y los desarrolladores a comunicarse sin restricciones.
Plazo de 60 días y riesgo de sanciones mayores
Google fue designada en 2023 bajo la categoría de «guardián de acceso» (gatekeeper), figura jurídica de la Ley de Mercados Digitales que impone obligaciones de transparencia y neutralidad a los gigantes tecnológicos que sirven como puerta de entrada clave entre empresas y consumidores.
Aunque los 890 millones de euros representan un 0,26% de la facturación global de Alphabet —matriz de Google—, los analistas del sector coinciden en que el mayor desafío para la multinacional radica en los cambios estructurales exigidos a su modelo de negocio.
El regulador europeo fijó un plazo de 60 días para que Google implemente las modificaciones requeridas en sus servicios. De no cumplir con las adecuaciones en el tiempo estipulado, la empresa enfrentará multas coercitivas que podrían alcanzar hasta el 5% de su volumen de negocios mundial.
