Un giro verdaderamente estremecedor sacudió a los organismos de Derechos Humanos tras la confirmación científica de un hallazgo periodístico que cambia para siempre la historia oficial de la represión militar en la región.
Un misterio de más de medio siglo llegó a su fin, exponiendo profundas fallas en los registros internacionales de víctimas.
Un estudio de ADN confirmó de forma categórica que Bernarda Vera, quien figuraba en el listado oficial de víctimas de desaparición forzada de la dictadura militar de Augusto Pinochet en Chile, está viva y reside en la localidad bonaerense de Miramar. Tras diez meses de investigación, la Justicia chilena acreditó que «el perfil genético de la mujer encontrada corresponde a Bernarda Vera Contardo» con una certeza científica «superior al 99,9999%».
De la presunta ejecución en un puente a la vida en Miramar
El ministro en visita para causas de Derechos Humanos, Álvaro Mesa Latorre, se reunió con la familia para comunicarle los resultados del análisis comparado con el Banco Genético de Familiares de Detenidos y Ejecutados Políticos del Servicio Médico Legal, bajo estricto secreto de sumario. La mujer, conocida como «Anita» en sus tiempos de militancia en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), fue detenida el 10 de octubre de 1973 a sus 27 años junto a su hija de 5 años. Durante décadas se creyó que había sido ejecutada en el puente de Villarrica y su nombre quedó registrado en el Informe Rettig entre las 1.162 personas calificadas oficialmente como víctimas.
La verdad salió a la luz tras un informe del canal Chilevisión emitido en septiembre del año pasado, cuando hallaron a la mujer en Miramar. En aquel momento, Vera atendió detrás de la puerta pero se negó a hablar. Ante la difusión del caso, el gobierno de Gabriel Boric abrió una causa en el Primer Juzgado del Crimen de Temuco y el entonces ministro de Seguridad, Luis Cordero, derivó a la Justicia la tarea de ratificar la identidad, luego de que el Plan Nacional de Búsqueda detectara testimonios que daban cuenta de que había logrado escapar fuera de Chile.
Una investigación confidencial para esclarecer un caso único
Pese a la contundencia del hallazgo genético, las autoridades del Poder Judicial mantendrán el expediente bajo absoluta reserva, entregando el informe de forma exclusiva para el conocimiento del ámbito familiar directo.
El caso marca un hito sin precedentes en las revisiones administrativas de los registros de la dictadura, confirmando que la profesora militante sobrevivió a los años oscuros para rehacer su vida de manera anónima en territorio argentino.
