Un aberrante caso de violencia hacia los animales mantiene en vilo a toda la Patagonia y generó un fuerte reclamo de justicia en los tribunales.
El brutal envenenamiento de tres mascotas en la localidad de Rawson llegó a su etapa definitoria en un juicio oral donde se expuso la alarmante utilización de una sustancia química prohibida y altamente letal en plena zona urbana. El debate reveló el intenso sufrimiento que padecieron las víctimas antes de morir, abriendo una discusión urgente sobre el riesgo que corren los vecinos ante estas conductas criminales.
El horror del Carbofurán: la acusación que acorrala al imputado Carlos Rivas
Los alegatos finales presentados ante la jueza Eve Ponce expusieron una trama macabra. La Unidad Fiscal Especializada en Ambiente y Derecho Animal (UFE AyDA) acusó formalmente a Carlos Rivas de transformar deliberadamente embutidos en cebos altamente tóxicos. Según la reconstrucción del hecho ocurrido el 1 de marzo de 2025, alrededor de las 21:40 horas en un terreno baldío lindero al lote de Alan Martini (calle Los Tamariscos, barrio La Isla), el imputado arrojó los alimentos contaminados con carbofurán y carbofurán fenol, químicos prohibidos en el país desde 2018 que atacan de forma directa el sistema nervioso.
Las pericias toxicológicas detectaron una concentración masiva del veneno en los chorizos y en el contenido gástrico y muestras de sangre de los perros Samy, Lupe y Manija. Informes del SENASA y de la especialista en Toxicología del Hospital Posadas revelaron que el embutido contenía 276,02 mg de la sustancia y el hisopo de Manija arrojó 39,25 mg, cifras que superaban en aproximadamente 20 veces la dosis letal media. La pericia veterinaria describió el horror del cuadro clínico: salivación excesiva, diarrea, hemorragia gástrica, temblores musculares y un agónico pedaleo hasta la muerte. Ante esto, la fiscal jefe Florencia Gómez solicitó 4 años de prisión por malos tratos, crueldad animal y violación a la Ley 24051 de residuos peligrosos, alertando sobre el peligro de contaminación en suelos, agua, vecinos y niños.
El contraataque de la defensa y el desesperado pedido de condena del dueño
Por su parte, el abogado defensor Pablo Sánchez rechazó de plano las acusaciones y reclamó la absolución de Rivas, argumentando que la Fiscalía investigó con «anteojeras» al seguir una sola línea. Sánchez apuntó que no se identificó al comprador del veneno, que no hay certeza de que lo arrojado fuera una riestra de chorizos (calificándolo como un mero indicio) y cuestionó por qué las cámaras no tomaron a los animales ingiriendo el cebo. Asimismo, destacó la inexistencia de conflictos previos y la predisposición de su cliente tras la denuncia. Sin embargo, en la contrarréplica, la fiscalía y el abogado querellante Romano Cominetti refutaron estos puntos.
Cominetti, representante del dueño de los animales, elevó el pedido de pena a 5 años de prisión. Tildó de «argumentos de fantasía» la coartada de Rivas —quien adujo que estaba en el lugar arreglando mangueras de agua— y exigió aplicar la lógica: las filmaciones lo muestran arrojando una bolsa hacia el predio y el análisis de las antenas telefónicas lo geolocaliza de forma exacta en el sitio y horario del crimen. En el cierre del debate, el damnificado Alan Martini exigió un veredicto ejemplarizador por el dolor causado a su familia y para dejarle una enseñanza a su hija, mientras Rivas reiteró su inocencia. La jueza Eve Ponce dictará su resolución final de manera virtual en los próximos días.
