El Gobierno de los Estados Unidos dio un paso drástico en el conflicto geopolítico con Teherán al presentar formalmente la «Operación Marginación Económica»
Anunciada por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, la iniciativa busca cortar de manera total los ingresos financieros del régimen iraní y aislar su economía del sistema financiero global. El movimiento generó una inmediata respuesta defensiva de Teherán, que calificó las eventuales colaboraciones internacionales con el bloqueo estadounidense como un «acto de guerra».
Alcance de las sanciones y represalias en el golfo Pérsico
El paquete de medidas económicas y la crisis en el estrecho de Ormuz marcan un punto de máxima tirantez diplomática y militar:
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Sanciones financieras y restricciones comerciales: El Departamento del Tesoro impondrá una política de «cero fugas» y sancionará a más de 60 entidades, individuos y embarcaciones vinculadas a la adquisición de tecnología nuclear y misilística. Asimismo, congelará el acceso al sistema bancario del dólar a cualquier entidad global que facilite el lavado de dinero a favor de Irán y fijará penalizaciones en sectores como transporte marítimo, aviación, oro y activos digitales.
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Aislamiento y presión diplomática: Washington inició gestiones telefónicas directas con líderes internacionales para exigir el cese total de relaciones comerciales con Teherán.
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Bloqueo y tensión en el estrecho de Ormuz: Irán amenazó con suspender por completo las exportaciones petroleras del Golfo si continúa la «guerra económica» y emitió una lista de 45 buques cisterna a los que prohibió el paso sin autorización previa, advirtiendo sobre multas y confiscaciones de carga. Paralelamente, las autoridades iraníes señalaron que mantienen conversaciones bilaterales con Omán para la co-gestión del paso marítimo.
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Mediación internacional: El jefe del ejército de Pakistán, Asim Munir, llegó a Teherán en una misión diplomática de urgencia para intentar reabrir las vías de negociación entre ambas partes.
