A través de imágenes del satélite PACE, la agencia espacial estadounidense demostró cómo el fenómeno altera la red trófica en los océanos. Advierten que el calentamiento de las aguas se profundizará hacia fines de 2026 y podría extenderse hasta 2027
La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) difundió un revelador informe respaldado por imágenes satelitales que confirman la intensificación del fenómeno climático El Niño. A través del monitoreo realizado por el satélite PACE (Plankton, Aerosol, Cloud, ocean Ecosystem), los científicos lograron precisar cómo este evento meteorológico comenzó a cobrar fuerza y a transformar los ecosistemas marinos.
Según los análisis elaborados por los oceanógrafos del Laboratorio de Ecología Oceánica del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, el fenómeno avanzará fuertemente durante lo que resta de 2026, existiendo elevadas probabilidades de que persista en el hemisferio norte hasta la primavera de 2027.
La caída del fitoplancton: el eslabón clave en peligro
Para demostrar los efectos directos en el ecosistema, la NASA comparó registros satelitales de la concentración de clorofila —indicador fundamental de la presencia de fitoplancton— entre períodos neutrales y la fase actual de calentamiento. La disminución de estas microalgas resulta alarmante en las zonas ecuatorianas y en el Pacífico Central.
Los especialistas explicaron la mecánica detrás de este fenómeno biológico y climático:
-
Debilitamiento de los vientos: Durante El Niño, los vientos alisios ecuatoriales del este pierden fuerza.
-
Bloqueo de nutrientes: La capa superficial de agua cálida del océano se profundiza, lo que inhibe el «afloramiento» (el ascenso natural de las aguas profundas, frías y cargadas de nutrientes esenciales).
-
Caída en la clorofila: Al no recibir nutrientes del fondo oceánico, la población de fitoplancton cae drásticamente, registrando niveles superficiales de clorofila sensiblemente más bajos que los habituales.
Amenaza directa para la pesca y la fauna marina
La reducción drástica del fitoplancton altera de manera inmediata toda la red trófica del planeta. Al ser la base de la alimentación marina, su escasez impacta directamente sobre el zooplancton, los peces pequeños y, consecuentemente, en los grandes depredadores y mamíferos marinos.
Los científicos advirtieron que este escenario no solo pone en riesgo el equilibrio de la vida silvestre en los océanos, sino que generará una fuerte afectación a la industria y actividad pesquera global, reduciendo la disponibilidad de recursos en las zonas habituales de captura.
