Las ventas externas de Argentina hacia la Unión Europea registraron una aceleración histórica durante los primeros siete meses del año, superando la barrera de los US$ 5.100 millones.
Este marcado repunte comercial responde al impacto inmediato de la entrada en vigencia del tratado entre el Mercosur y el bloque europeo el pasado 1 de mayo, marco normativo que estableció la quita total de aranceles para bienes industriales y una apertura del 82% para el sector agrícola, beneficiando las arcas nacionales e impulsando la competitividad de las empresas exportadoras locales.
La miel, el pescado y la carne vacuna lideran el salto en el mercado europeo
El desempeño exportador mostró números contundentes en el trimestre mayo-julio de 2026, alcanzando los US$ 2.476 millones en envíos, convirtiéndose en el mejor registro para ese lapso desde 2022. Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) reveló un altísimo nivel de uso de las cuotas arancelarias fijadas. A fines de julio ya se había agotado el cupo completo de huevos y albúmina de huevo, mientras que el país abastece más del 70% de la cuota de miel —cuyos envíos superaron en un 88,4% el promedio del último quinquenio tras la eliminación del arancel—, más del 50% de etanol y más del 33% del arroz adjudicado.
Por el lado del sector pesquero, la merluza ganó competitividad de forma inmediata al cancelarse los aranceles de importación que variaban entre el 8% y el 15%, al tiempo que para los langostinos comenzó un esquema de desgravación progresiva a cinco años con un recorte inicial del 20%. En tanto, la ganadería logró un impacto determinante: los despachos de carne vacuna dentro de la histórica Cuota Hilton ingresan sin pagar el 20% de arancel previo, sumado al aprovechamiento de los nuevos cupos para carne fresca (6.050 toneladas) y congelada (4.950 toneladas) con un arancel intra-cuota preferencial del 7,5%.
Reactivación del biodiésel y productos en desgravación gradual
El complejo de biocombustibles también mostró una fuerte recuperación con el despacho de biodiésel hacia Europa entre junio y julio, operación que inyectó más de US$ 110 millones a la economía nacional. Esta reactivación se vio apalancada por la decisión de la Unión Europea de cancelar la propuesta regulatoria que pretendía catalogar a la soja como un cultivo de alto riesgo de cambio indirecto del uso de la tierra (ILUC), medida que favorece además a la harina de soja, el petróleo crudo y el complejo manicero.
Aunque productos como la lana peinada, el tabaco y los limones continúan su avance bajo cronogramas de desgravación gradual con rebajas moderadas para este primer período, el balance general resulta altamente positivo. Pese al beneficio del marco regulatorio, la BCR remarcó que la cotización internacional de las materias primas, la demanda del consumo europeo y el ritmo de producción local seguirán siendo variables clave para consolidar esta alianza comercial.
