El mapa político argentino se convulsiona ante la posibilidad de un giro estratégico determinante en el principal distrito electoral del país.
Fernando De Andreis, referente clave del PRO y ladero de máxima confianza del expresidente Mauricio Macri, abrió públicamente la puerta a la conformación de una fórmula compartida entre el espacio amarillo y La Libertad Avanza (LLA) en la provincia de Buenos Aires para las elecciones de 2027. La jugada busca frenar un eventual retorno del peronismo, considerando que la fragmentación opositora les daría una ventaja decisiva en las urnas.
Mesa política en Casa Rosada y la advertencia por el peronismo
El dirigente macrista aclaró que, si bien hay predisposición y creatividad para acordar una lista unificada, aún no se definieron nombres propios. La revelación surge tras una reunión de alto nivel en la sede de gobierno entre el jefe de Gabinete, Diego Santilli; el titular de la bancada del PRO en Diputados, Cristian Ritondo; y el subsecretario Eduardo «Lule» Menem. En dicho cónclave se formalizó una mesa de diálogo permanente con reuniones cada 15 días. El propósito central de este esquema de cooperación es apuntalar la gobernabilidad nacional y «blindar el cambio» impulsado desde Balcarce 50. De Andreis advirtió que el peronismo suele abroquelarse en momentos electorales y sigue siendo altamente competitivo, por lo que ir divididos incrementaría enormemente sus probabilidades de victoria.
Armado en 150 ciudades y tensiones internas en el espacio amarillo
A pesar del claro acercamiento con los libertarios, el PRO no descuida su propia construcción territorial a escala federal. La cúpula partidaria trabaja en la selección y consolidación de candidatos competitivos en las 150 ciudades más pobladas de la Argentina, localidades que albergan a más del 85% del padrón nacional, con el objetivo de disputar intendencias y gobernaciones clave. Este proceso no está exento de fricciones internas: sectores encabezados por dirigentes como el exministro Hernán Lacunza promueven mantener listas puras e independientes. Sin embargo, De Andreis le restó dramatismo a los contrapuntos y priorizó la necesidad de una estrategia unificada de cara a los próximos turnos electorales.
