Durante la apertura del debate general del 81.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, brindó un enfático discurso centrado en la defensa de la soberanía nacional, el rechazo a las injerencias externas y la necesidad de renovar el multilateralismo global para combatir el crimen organizado y la desigualdad
El mandatario brasileño repasó los principales ejes geopolíticos y económicos de su gestión:
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Defensa de la soberanía y del proceso electoral: De cara a las elecciones del próximo 4 de octubre en Brasil, Lula advirtió que no permitirá que «enemigos de la democracia, internos o externos, atenten contra la voluntad popular», afirmando categóricamente que «Brasil no cabe en el patio trasero de nadie».
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Comercio internacional y presiones financieras: Cuestionó la efectividad de la Organización Mundial del Comercio (OMC), rechazó el uso de aranceles como «armas de coerción y chantaje» y criticó las presiones internacionales dirigidas contra el sistema nacional de pagos instantáneos (Pix).
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Cooperación contra el crimen organizado: Afirmó que su país no requiere de «portaaviones vigilando nuestras aguas», sino de una sólida cooperación internacional para frenar el tráfico ilícito de armas y el lavado de dinero de las bandas criminales.
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Postura sobre el conflicto en Medio Oriente: Condenó enérgicamente la crisis humanitaria de la población palestina en la Franja de Gaza, calificando las operaciones militares del Gobierno israelí en la región como un «genocidio».
