El presidente Javier Milei encabezó este jueves una disertación ante productores agropecuarios y referentes del sector empresarial en el predio de la Sociedad Rural Argentina (SRA).
Acompañado por el ministro de Economía, Luis Caputo, el jefe de Estado aprovechó el escenario para enviar una señal contundente a los mercados y a la dirigencia política de cara al armado del año electoral: ratificó que el déficit cero «no se negocia bajo ninguna circunstancia» y descartó de plano cualquier incentivo al consumo impulsado por emisión monetaria.
Durante su discurso, el mandatario insistió en que apelar a esquemas de expansión fiscal o crediticia para volcar fondos a la calle —mecanismos conocidos habitualmente como «plan platita»— provocaría un rebrote inflacionario inmediato. «Hace casi 12 meses que la base monetaria convergió a la base monetaria amplia y, por ende, no crece la cantidad de dinero y todavía estamos purgando la inflación. Por lo tanto, eso sería tirarle nafta al fuego», argumentó ante el auditorio.
En esa misma línea, el Presidente apuntó con dureza contra los economistas y dirigentes de la oposición que proponen alternativas al programa fiscal en curso: «No sé si lo hacen porque son ignorantes o deshonestos intelectualmente. O definitivamente quieren que el país se prenda fuego para volver a las andadas que nos volvieron decadentes. No cuenten conmigo, no hay sustituto para la buena política económica. Los que fracasaron por 100 años ahora nos quieren decir cómo hacer las cosas».
Rechazo tajante a un salto cambiario y elogio al sector privado
Uno de los tramos de mayor impacto técnico de su alocución estuvo enfocado en la política cambiaria y los reclamos de competitividad por parte del sector exportador. Milei volvió a cerrar de forma categórica la puerta a una devaluación del tipo de cambio oficial, argumentando que un ajuste brusco terminaría por destruir el poder adquisitivo de la población y el valor real del aparato productivo.
«Hay quienes salen a decir que la competitividad se arregla devaluando, y devaluar es abaratar lo argentino a costa de los argentinos. Es licuar los salarios, destruir el ahorro y desvalorizar las empresas de un plumazo», enfatizó el economista, defendiendo la disciplina fiscal como el único mecanismo sostenible para proteger la propiedad privada y la previsibilidad macroeconómica.
En contraposición a sus críticas hacia el sector político tradicional, el jefe de Estado dedicó un capítulo de su intervención a ensalzar el rol de la dirigencia agropecuaria y empresarial, calificándolos formalmente como «héroes» del desarrollo económico nacional. «Los empresarios son gente que va y se la juega. Mi máxima admiración a ellos, que son los que verdaderamente cambian el mundo. Gracias por ponerle el hombro a la Argentina. A alguien que arriesga lo suyo para resolver los problemas de la sociedad no le encuentro otro nombre más que héroe», expresó.
El respaldo político de Luis Caputo
Previo al mensaje presidencial, el ministro de Economía, Luis Caputo, abrió la jornada ante la cúpula empresarial remarcando su absoluta confianza en la consolidación del esquema económico e instando a los productores a sostener sus proyectos de inversión a largo plazo.
El titular del Palacio de Hacienda ubicó la figura de Milei como la garantía central del proceso de transformación y garantizó que la gestión no cederá ante presiones de coyuntura: «Me voy a dormir todos los días sabiendo que estamos haciendo lo mejor para los argentinos. Eso lo sé, no es que lo creo. La única persona que garantiza ese rumbo es Javier Milei; y no se los digo como ministro de Economía, se los digo como argentino». Caputo añadió que si bien los nombres dentro de un gabinete pueden rotar, la convicción técnica y política del Presidente constituye el ancla estructural de la economía argentina.
