Un informe judicial reservado dejó al descubierto las severas grietas de precisión que presenta el sistema de monitoreo sobre la expresidenta Cristina Kirchner.
En medio del cumplimiento de su prisión domiciliaria iniciada en septiembre de 2025, la Dirección de Asistencia de Personas bajo Vigilancia Electrónica (DAPVE) confirmó que el dispositivo electrónico que lleva colocado es incapaz de precisar los movimientos exactos de la exmandataria dentro del edificio donde reside.
La revelación surgió tras una exigencia directa del Tribunal Oral Federal 2 (TOF 2), organismo que solicitó conocer al detalle el registro de desplazamientos en el inmueble ubicado en la calle San José 1111, con el objetivo de determinar el alcance real y las fallas del control de vigilancia sobre la figura política.
Las sospechosas salidas a la terraza y el mapa a ciegas dentro del edificio
De acuerdo con el documento oficial remitido por la DAPVE, la tobillera electrónica registró únicamente tres salidas fuera de su rango habitual dirigidas hacia la terraza del edificio durante el año 2026. La primera excursión se concretó el 9 de marzo entre las 18:29 y las 19:01 horas, acumulando un total de 32 minutos. La segunda salida se produjo al día siguiente, el 10 de marzo, desde las 17:26 hasta las 17:44 (18 minutos), mientras que la tercera incursión tuvo lugar el 30 de marzo, entre las 18:04 y las 18:14 horas, completando 10 minutos en el exterior del departamento.
A pesar de certificar que no existieron otros egresos hacia el sector de la terraza, el informe causó estupefacción en la Justicia al aclarar que el sistema de GPS no tiene la capacidad técnica de ubicar en qué parte exacta de la propiedad se encuentra la exjefa de Estado. En términos prácticos, la tecnología actual no puede distinguir si la expresidenta permanece dentro de sus habitaciones, transitando por los pasillos, utilizando los ascensores, en las escaleras o situada en otro piso de la estructura.
Cómo funciona la «cerca virtual» y las limitaciones del rastreo
El dispositivo con el que se monitorea a la exmandataria funciona mediante una tobillera conectada por radiofrecuencia a una unidad receptora fija instalada dentro del domicilio fijado para la prisión preventiva. Esta combinación crea un perímetro de seguridad denominado «cerca virtual», configurado para emitir una alarma e informe automático en el centro de control en el instante preciso en que la persona traspasa el rango geográfico asignado.
Bajo este esquema operativo, cualquier abandono del perímetro fijado queda asentado como una alerta dentro del sistema, aunque carece por completo de precisión espacial interna. Toda la trama sobre las dudas del tribunal y las falencias del rastreo.
