El mandatario estadounidense señaló que el Pentágono contempla bombardear la instalación subterránea de Pickaxe, cerca de Natanz
Pese a la escalada de bombardeos y las víctimas civiles reportadas en Ormuz, minimizó las operaciones calificándolas de «conflicto intermitente».
Amenaza sobre instalaciones nucleares subterráneas
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes desde la Casa Blanca que las Fuerzas Armadas de su país podrían ejecutar acciones militares de forma inminente contra la montaña de Pickaxe, una fortificación subterránea en las inmediaciones del complejo nuclear de Natanz. Según inteligencia de Washington, Teherán habría reubicado en ese sector estratégico parte de sus reservas de uranio enriquecido.
«Podríamos atacar Pickaxe muy pronto», aseveró Trump ante la prensa acreditada, al tiempo que le restó gravedad a la confrontación armada en Oriente Medio. «Lo llamo un conflicto militar porque es pan comido para nosotros. No es la gran cosa (…) Es muy cierto que ahora mismo no estamos luchando. No hay enfrentamiento» sostuvo, definiendo la estrategia bélica de su administración como «ataques intermitentes».
Operaciones en el estrecho de Ormuz y denuncias por bajas civiles
Pese al tono desestimatorio del jefe de Estado norteamericano, las operaciones de combate sobre territorio persa registran un despliegue de gran escala. Cadenas informativas internacionales confirmaron que fuerzas estadounidenses han alcanzado en los últimos días unos 60 objetivos tácticos en la zona del estrecho de Ormuz, destruyendo radares, defensas antiaéreas, puestos de comunicación e infraestructura de minado marítimo.
Asimismo, medios estatales iraníes denunciaron que un bombardeo ejecutado en el distrito de Sirik (provincia de Hormozgán) impactó sobre un evento social, dejando un saldo de al menos cinco personas fallecidas y más de 60 heridos.
Las operaciones militares bilaterales entre Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes iniciadas el 28 de febrero pasado marcan una de las crisis geopolíticas más severas de los últimos años en la región, acumulando miles de bajas civiles y militares mientras la Casa Blanca insiste en mantener la potestad de lanzar incursiones «en cualquier momento que deseemos».
