El ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, atraviesa un momento de alta tensión política al sumar reclamos simultáneos por parte de gobernadores provinciales y de integrantes del propio gabinete nacional
Las críticas se concentran en la demora del giro de partidas presupuestarias, la paralización de obras públicas y las exigencias de nuevos recortes de personal.
Reclamos de los gobernadores y falta de reciprocidad
Mandatarios provinciales que han acompañado iniciativas del Ejecutivo expresaron su descontento por el incumplimiento de compromisos financieros y la falta de avance en la infraestructura vial:
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Gustavo Sáenz (Salta): Tras reunirse con el jefe de Gabinete, Diego Santilli, advirtió que la paciencia de los gobernadores «se va acabando» y cuestionó la falta de reciprocidad del Palacio de Hacienda frente al acompañamiento político prestado por las provincias.
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Osvaldo Jaldo (Tucumán): Manifestó su malestar por la ausencia de respuestas respecto al mantenimiento y traspaso de gestión de casi 600 kilómetros de rutas nacionales en su distrito.
Cuestionamientos internos y política de recortes
Dentro de la propia administración nacional se multiplicaron los contrapuntos en torno al manejo presupuestario y la viabilidad de la gestión diaria:
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Giro de partidas congelado: Funcionarios del Ejecutivo señalan que la retención de fondos frena negociaciones clave con las provincias y afecta el funcionamiento de organismos estatales como la ANSES, PAMI y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
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Límite a los despidos: Pese al impulso de profundizar el recorte de empleos públicos, sectores de la gestión advierten sobre la imposibilidad operativa de concretar más despidos debido al déficit de personal en áreas críticas.
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Críticas en el Poder Legislativo: La senadora nacional y jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, apuntó públicamente hacia Economía por los ajustes en el área de Discapacidad y reclamó mayor transparencia en la asignación de recursos.
Ante este escenario, la estrategia del titular de Hacienda apunta a mantener reserva y priorizar la meta del superávit fiscal como eje central de su conducción.
